Arreglados estaban
si ellas eran así de calentonas como eran con ellos estaban arreglados si eran
así con ellos o eran así con cualquiera porque no había otra forma de saber si
ellas con esas mañas de darse vueltas en la cama terminaban enredadas con otros
y crucificadas con las piernas bien abiertas de calentones que eran los pechos
expuestos y sus manos que buscaban, no había vueltas sin ellos tenían que
quedarse cuidando a la cría y al nido pero la cuestión es qué hacían con las
calenturas mientras tanto ellos estaban en los surcos cerca del lote prediliana
hacinados con otros coyas malolientes en esos contenedores de java donde les
tiraban unos colchones a la noche para que durmieran después de comer comidas
improvisadas y hacer las necesidades a campo traviesa, ya les daba bronca a los
tipos tener que andar mordiéndose los labios por la impotencia de no poder
decir nada y tener que hacer de todas maneras lo que no les gustaba de
remolones que eran y que querían quedarse retozando en sus camas, con eso de salir
dos por tres de viaje a buscar la changa del día y dejar a sus hembras por una
semana porque eso es lo que tardaban en volver porque el chacarero con su voz
impostada y ronca de siempre los había conminado que no era de andar llevándolos
y trayéndolos que eso así hacía más caras sus contrataciones y reducía al
mínimo sus jornales que ya eran para las lágrimas y apenas si alcanzaban para
parar la olla, carrasperas les agarraba perdían las voces se volvían roncos de
los nervios de la impotencia ya la insidia los desmoronaba especialmente los
lunes cuando había que arrancar, así que peor se pusieron cuando llegaron los
gendarmes que llevaron para reforzar a los canas del ingenio con los zurdos que
reproducían como conejos por horas y que estaban infiltrados y que estaban en
contra de la empresa, con esos gendarmes más tipos como ellos en edades de
merecer y que se sumaban a los pocos que quedaban cuando ellos se iban cuando
antes quedaban los muy niños o los muy viejos que no les iban a andar robando
las mujeres, pero con los gendarmes fue otra cosa porque esos se rascaban las pelotas
todo y el día y como los murciélagos salían después de la medianoche levantando
gente de una lista que le traían de la empresa para averiguación de
antecedentes, mientras tanto tenía que ser que levantaban una que otra que
alguna de sus mujeres calentonas enganchaba.

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