Y los nuevos
tiempos corrían y se venían con el progreso en los procesos industriales de
todas las fábricas, corrían los tiempos como los zurdos que comenzaron a
aparecer así también de la noche a la mañana y que ponían furioso al ingeniero
cada vez que lo informaban de las reuniones clandestinas o en el sindicato de
obreros y empleados, de los negros desagradecidos que planeaban boicotear las
zafras o los recesos, los tiempos corrían y los jerarcas del ingenio no se
querían quedar a la zaga con las organizaciones y los métodos con las ilusiones
que ordenando las tareas todos estarían ocupados y no habría tiempo para que
anduvieran con confabulaciones, para eso lo contrataron el técnico seleccionado
entre una docena de técnicos que en ese momento había en todo el territorio
nacional gracias a la academia de ingeniería cuyos honorables miembros muy astutos
y sueltos de cuerpo en otros tiempos firmaron las circulares para mandar a un
grupo de estudiantes afuera como siempre para ver las modas de las
programaciones lineales de los caminos críticos en las empresas más importantes
y las gestiones que como siempre permitían reducir los costos que después para
los empleados leales volvían como pequeños beneficios en gratificaciones y
premios, y los nuevos tiempos corrían y esos técnicos volvieron y por mucho
tiempo fueron los técnicos disponibles como él para su empresa, y la empresa su
empresa se normalizaba entraba sin estaciones de apeo en esos menesteres de
poner carteles de advertencias por todos lados, pintando senderos con pinturas
fosforescentes, estandarizando los uniformes de los obreros y sus supervisores,
los botines y los cascos para protegerse en casos de accidentes industriales, y
aparecieron los matafuegos estratégicamente sembrados como plaga en todos los
rincones de la fábrica, los sistemas de alarmas, porque la empresa después
pagaba el pato con los montos de las demandas de los accidentes de trabajo que
no cubrían los hijos de puta de los seguros en sus pólizas que eso estaba en la
letra chica, por falta de seguridad en las fábricas que en muchos casos
empezaban con las mugres de aceite y de tierra que se amontonaban en engranajes
y maquinarias, y los nuevos tiempos corrían y se venían con el progreso en los
procesos industriales de todas las fábricas y el era un empelado de esos con la
camiseta puesta, porque además de llevar la seguridad y la higienes de las
fábricas y el campo, como andaba entre la gente se ocupaba comenzó a ocuparse
también contradicciones de la vida de mandar a los infiernos a los mismos que
cuidaba de hacer la primeras listas negras que después dejaba en la
administración del ingenio que después las enviaba al destacamento de
gendarmería y que se usaban en las redadas como en la redada del la noche del
apagón.

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