Todos iguales todos cortados con la misma
tijera eso eran a eso quedaban reducidos todos sin excepciones los hijos de
puta que los retenían por averiguación de antecedentes los malandras compañeros
y pajeros, haciendo alarde de los potente que eran haciéndose los otarios
cuando todo acababa entes que ella estuviera bien, todos muy machitos cuando
empezaban con sus cortejos boludos por donde sea que anduvieran todos muy
maricones que no cortaron sus cordones umbilicales a la hora de los bifes
tenían eyaculaciones precoces que les impedían ir a fondo llegar a buen puerto con
lo que pedían cuando arrancaban con los entusiasmos, cuando ella comenzaba a
ponerse caliente terminaban y la dejaban así con vergüenza y encima con las
ganas que alguno se la enfundara después de tanos prolegómenos de manos que
recorrían tanta y tantas partes de su cuerpo, si lo habrán ido aprendiendo ella
y las otras víctimas de las mismas vejaciones que preferían eso a las chicanas
malditas que les hacían circular por el culo y las tetas, en su cautiverio en
el cautiverio de las otras, con ese malandra que la mandaba a buscar todas las
santas noches y no le importaba que apestaba lo mismo la obligaba a que se la
chupe a que le tenga que escuchar boludeces en el intervalo a que la penetre después
una y otra vez las veces que se le ocurría en la misma noche por cuanto
orificio encontraba en su cuerpo, bestia maldita cabo de mierda, todos en el
mismo molde por eso no había afuera ningún machito que se atreviera a denunciar
las atrocidades que se hacían puertas adentro, cuando el otro le iba
prometiendo cambiar con ella y con los detenidos a cargo mientras ellas le
hacía las cosas que le llevaban la temperatura al extremo y él de arriba le
acariciaba los pelos y se volvía bueno cuando estaba por terminar cosa que se
amortiguaba después antes que volviera o volvieran si eran varios como a veces
lo eran con esas boludeces de la reorganización nacional.

No comments:
Post a Comment