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Tuesday, August 11, 2015

Calores rima dolores.


Y así nomás de golpe, de un día para el otro, de solo estar un día terminado el desarrollo o en el medio vaya alguno para arriesgar una quimera a la niña comenzaron a circularle los calores de abajo para arriba, por la entrepierna le bajaban los líquidos viscosos que en momentos solitarios y en medio de rubores secaba con sus dedos pulcros con las uñas arregladas mientras se acariciaba las piernas tibias transportada en sus placeres incompletos siempre que estuviera solitaria siempre que ninguno de los que la vigilaban la estuviera mirando, y de alborotada tomaba cartas en el asunto de corazones y las iniciativas con cuanto acompañante la visitaba, chicos del barrio del centro donde viví compañeros del colegio compañeros de compañeros o amigos de los hermanos, con ellos en cualquier rincón de la casona a la hora que fuera esas urgencias parecían para ella más importantes que las urgencias de comer o de hacer las tareas para el colegio para que las monijitas no anduvieran diciendo después que no entendían cómo de ser la mejor alumna del colegio fuera ahora la peor con las peores notas, en cualquier pasillo o galería favorecidos con las sombras momentáneas del sol que nunca deja de cambiar en sus recorridos, la niña se apretujaba con el trovador que le tocaba confundida en abrazos y estremecimientos que la calmaban unos segundos porque a los segundos siguientes volvían sus ganas, jovencitos que confundidos se cuidaban de las miradas de Olga o de su marido el chocho que andaban vigilando la virginidad de la nena hasta que apareciera alguno de buena familia con una propuesta que los colmara, a ellos con los calores de la niña les llegaban los dolores de reumas que les aparecían con las ocurrencias de ella.


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