Y se habrán sentido así nomás
como mucho tiempo después nos dimos cuenta que lo sintieron porque alguno se
resfrió y desembuchó las broncas los silencios obligados ya cuando nos vinimos
a grandes cuando hacía un siglo que habíamos dejado los pantalones cortos que
nos delataban las chuncas escuálidas cuando el destino o lo que fuera nos juntó
en el secundario antes del apagón, y se habrán sentido así nomás con los mil porqué
preguntas que se habrán hecho o tenían para hacernos porque nunca ni ahí les
dimos ni siquiera una sola razón de porqué lo hacíamos, que porqué tenían que
compartir con nosotros lo que era más de ellos que de nosotros, y se habrán
sentido así nomás para la mierda esas tardes de los sábados cuando todos unos y
otros ellos y nosotros durante las siestas de los viejos renegones caíamos a la
pantalla el canal de agua marrón y turbulenta de ese lecho que bajaba del cerro
y porque eso era un canal con el que esos los otros que trabajaban llevaban el agua
a los surcos para que las cañas crecieran como crecían, y se habrán sentido así
nomás cómo los invadíamos en esas tardes apacibles y abrasadoras teniendo como
tuvimos las formas de haber ido a las piletas del pueblo donde se pagaba una
entrada que ellos no podían agar como nosotros, y se habrán sentido así nomás
porque fuimos unos usurpadores de sus lugares el lugar de la pantalla del lado
de las compuertas que era donde todos no juntábamos para zambullirnos, tal vez
habrán pensado que éramos unos tramposos, eso habrán pensado de nosotros que
éramos lo hijos de papá los mimados de mamá, por ahí nomás en el tiempo cerca
de la noche del apagón cuando el que se resfrió nos acusó de burlarnos de ellos
porque eran pobres, hijos de obreros y nosotros hijos de empleados.

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