Pages

Thursday, July 02, 2015

Presencias rima ausencias.




A esas horas tempranas unas salían de donde las otras no entraban en sus vidas y las otras entraban de donde no salían nunca, salían otras entraban o caminaban para entrar unas comenzaban a caminar en dirección a sus domicilios a sus pensiones cercanas las otras salían de las mismas casitas del barrio docente que habían podido comprar en las cercanías gracias al flaco Marcial que les enseñaba a guardar unos pesitos día a día ahorrando para cuando llegaran las épocas de las vacas flacas porque no siempre es carnaval les recomendaba cuando repartía las ganancias que las chicas le dejaban con sus incontables fornicaciones, unas comenzaban a volverse las otras iban llegando para el lado de la iglesia las otras para sus hoteles después de noches ajetreadas, apenas se terminaban el barullo y los gritos de los últimos curdas que salían de la luz roja a los empujones porque no los podían convencer que se fueran con la madrugada y por sus propios medios porque llegaban los canas y copaban a las minas cansadas entregadas de piernas abiertas una vez más pero ya sin cobrarles un mango una vez más para que las liberaran rápido de revisar sus carné sanitarios y las habilitaciones comerciales del boliche que además daban los empleados que también eran clientes, apenas comenzaba a pintarse el sol en el horizonte rojizo en los veranos o en las líneas azul violeta del cielo con bruma en los inviernos, se iban terminando esos ruidos y las mujeres pasaban con sus pañuelos atados a sus cabezas ocultando sus rostros y rosarios en sus manos como si fueran rezando, esa procesión de viejas comenzaba a desfilar para el lado de la iglesia a la misa de las siete, el cura lo tenía calculado porque las primeras le caían quince minutos antes de comenzar la misa en el latín incompleto con el que la oficiaba y lo ayudaban con los ornamentos del altar y con los hábitos de la liturgia que tocara, eran mujeres que no se inmutaban con todos esos ruidos eran viejas meretrices que ya habían lavado sus pecados a costa de horas enteras de confesiones con el cura que paciente las escuchaba como a las otras que aunque ausentes de la misa, él sabía que a la larga o a la corta ellas las otras caerían un día por la aparroquia, las que daban presente en el quilombo y las que terminaban dando presente con el curita para ayudarlo con sus mambos y las limosnas.



No comments:

Post a Comment