Cuando había para andar con
tensiones estaban malhumorados y nerviosos hasta que las cosas que los
molestaban se resolvían de la misma manera que se armaban con los chismes
circulando y los titulares de los diarios que les marcaban el ritmo de sus
vidas de infelices trabajadores ni siquiera la otra letra chiquita de la
noticias les importaba eran simplemente las novedades en letras grandes, cuando
había motivos de algarabías era porque las novedades venían mejor de lo
esperado y entonces se reunían para festejar en asados y comilonas, ansiosos
esperaban como no esperaban a sus propias mujeres con todas las paciencias del
mundo en las salidas de compra porque ellas se quedaban a charlar con las
conocidas y ellos tenían que hacer las amansadoras con los carritos del
supermercados, ansiosos esperaban y cuando llegaban los días corrían a
buscarlos que llegaban al ingenio una vez cada tres días para leer las noticias
de la política que era al final lo mismo que sus destinos para los próximos
días como si fuera el horóscopo que además se resumía en cuatro renglones al
final de las publicaciones todos con cuestiones de amor o del dinero ahí sí
todo buenas nuevas fuera el signo que fuera, competían para llegarse hasta la
terminal del colectivos donde pregonazo en pedo y tirado en un banco de cemento
los esperaba con las ediciones atrasadas de los periódicos que el Balut que
pasaba a caimancito dejaba en el horario de las cinco de las mañanas, competían
para ver quién llegaba más pronto donde el otro los esperaba en esos días de
reparto para llevarse a sus casas esos diarios y leer los ocho o diez titulares
que les cantaban los próximos días meses y había veces hasta los años de sus
destinos, como si los editores supieran lo que ellos esperaban los que querían
escuchar lo que cubría sus fobias sus simpatías sus iras ahí venían las
noticias ciñendo los defectos de los presidentes en funciones justificado las
intervenciones militares porque para eso estaba el ejército para velar por los
intereses del pueblo, las novedades de afuera que por siempre fueron las novedades de los yanquis, y las tiras de
Isidoro Cañones en las contratapas, ansiosos esperaban porque esas novedades
disparaban los que sucedía con sus vidas para adelante, eran profecías que
dejaban a los periodistas como si fueran prestidigitadores o magos que
adelantaban el futuro, volteando gobiernos que levantaban con ríos de tinta y
con infinitos renglones lo mismo que después gastaban justificando las deposiciones
bajándolos de los pedestales donde estuvieran, ellos esperaban esas noticias
como a veces las adelantaban cuando algún chismoso de los muchos que llegaban
al pueblo traía las novedades, antes que llegaran los colectivos que pasaban
hasta yuto.

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