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Monday, July 20, 2015

Día rima noche.


Como a Drácula a las chicas les molestaban los rayos del sol, y de las luces incandescentes de las mañanas que tenían que salir obligatoriamente por las cosas de ellas, ir al consultorio de los doctores en las salitas de atención de la salud para que las revisaran auscultándoles la concha y la garganta y a veces cuando ellas lo pedían el culo para asegurar que no hubieran pescado una infección de los infelices mugrientos que porque tenían unos pesos de más que no les mostraban a sus mujeres para gastárselo con ellas pidiendo que se las chupen y que querían meterla por atrás y todas las inmundicias que se les ocurría, se creían que podían andar por los pasillos del quilombo haciéndose los presuntuosos porque creían que con las platas que les sobraba compraban todo lo que se le ocurría, no estaban acostumbradas las doncella a pasear por las calles en las mañanas o en las auroras tempranas de las siestas infernales que mucho en el pueblo dormían porque era una forma de lidiar con el infierno de calores de cuarenta, como a Drácula les molestaban los rayos de luz y el sol mientras estuviera, ellas no querían que los rubores se notaran ni se notaran los moretones de los cafiolos que las fajaban reclamándoles que no se involucraran como los clientes que esos pajero  o tenían que saber nada de sus vidas que para eso estaban entrenadas y todas las barbaridades que tenían que escucharles, les molestaban que las vieran deambulando de los médicos de la salitas a la casa blanca a comprar alguna pilcha o pasar por el porvenir a buscar una mesa de luz o una mesa ratona para adornar los cuartos donde los recibían a los otros, en medio de las oscuridades de la noche cortada con alguna bombita de luz de colores vivos, ahí ya se sentían mejor cubierta por las luces y sombras de la noche que era enteramente de ellas.


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