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Sunday, June 21, 2015

Romances rima percances.




Todos le rondábamos a la tota como perros alzados todos quisimos o más que querer imaginamos en su momento ponerla entre las piernas de esa tuerta carnosa y bondadosa que sin falta nos esperaba, todos imaginamos porque ni siquiera sabíamos entonces qué es lo que debíamos o queríamos hacer en las últimas instancias de eso que buscábamos sin saber muy qué es lo que era que buscábamos aquello que ella nos daba con creces en nuestra imaginación que volaba, meter nuestras manos entonces de criaturas todavía despertando a la calidez de la humedad que a la otra se le notaba en el líquido tibio y viscoso que le bajaba y se tocaba en los primeros roces con su piel por abajo, tierna doncella cenicienta maravillosa que aunque fiera veíamos de una belleza inmensa que lo único que nos pedía era que no fuéramos todos juntos a estar con ella en esa partecita del zaguán donde se acurrucaba con cada uno de nosotros uno por vez que eran unos minutos después de las diez de la noche cuando estaba segura que los patrones dormían y no aparecerían para reprenderla, ahí se quedaba quietita temblando abrazada a nosotros devolviendo cada beso con cada mano de nosotros que la acariciaba torpemente andando por sus turgencias tempranas estremeciéndose en cada apretada que investigaba sus hendiduras después de todo eran sus momentos personales y ella se los tomaba de punta a punta con anuencia de la Blanca que era la mujer mayor que oficiaba de mucama y consejera que comprendía que la niña estaba en edad de merecer y que con esos filtreos inocentes no se la embarazaban después de todo, todos le rondábamos en esas noches a la tota que hasta las doce de la noche disfrutaba de nuestras calenturas como nosotros de las de ella y de su exclusividad como si supiera que era la única princesa para tanto hambre en jauría.

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