La semillita prendió aunque no supiéramos ni lo sabríamos cuál y de quién era esa semillita, solo era eso mirar lo que
podíamos para volar imaginando con lo que quedaba escondido debajo de sus
faldas o detrás de esos escotes dibujados con botones pequeños era evidente que
la tota lo sabía y nos consintió cada una de esas noches que fuimos una y otra
vez buscando sus generosidades de calentona, alzada como estaba igual que
nosotros desesperada por calmar su encendidas, solo era eso mirar para volar
con los comentarios y las conversaciones que hacíamos calentones nosotros
también ardiendo en fuegos nuevos
desconocidos alborotados esperando que nos llegara el turno escuchando a
Jorgín que era de nosotros el que las sabía a todas cómo había que manejar en
el momento cómo se la ponía, solo era eso espiar mientras la otra se abrazaba
con alguno de nosotros y jugaba con sus piernas en medio de otras piernas para
que los roces se sintieran como dios manda tal vez fuera eso lo que quería
igual que nosotros que peregrinamos todo el tiempo, eso era todo los que
esperábamos de lo que entonces no entendíamos demasiado y no preguntábamos para
no quedar en evidencia con los otros que contaban aventuras más arriesgadas que
esperar a esa doncella noche tras noche para llevarnos volver a nuestras casas
con la conquista como un tesoro y los calzones humedecidos por las humedades
que ella provocaba en nosotros húmedos como vivíamos, eso era solamente roces
sin más seo sin sexo proyecto de sexo de parados en rincones improvisados,
aunque de repente ella nuestra querida queridísima tota comenzó a pedirnos más
de aquellos aprontes y a llevarnos como quiso allá donde quería, y se acabaron
nuestros vuelos la imaginación y las fisgoneadas el día que alguna de nuestras
semillitas prendió y la puso panzona por unos meses era eso nomás, y se acabó
cuando ella y la Blanca comenzaron a averiguar que quién era el padre.

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