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Monday, June 29, 2015

Muerto rima puesto.



Por la plata bailaba como baila el mono o las chicas en su caso que llegaban puntuales a las siete de cada maldita tarde de cada bendito atardecer porque les daban dos horas para arreglarse para revocarse chanceaban algunas las malas con las toneladas de maquillaje de aros y de collares de fantasía que otras utilizaban para quedar presentables y lograr que los tipos les admiraran las bellezas de sus rostros y no les miraran solamente sus culos como hacían los pajeros y borrachos que eran clientes, una carrada de hembras voluptuosas y merecedoras y además animadas maduras y niñas de caderas marcadas y tetas duras y piernas firmes que todas las noches se acicalaban para atraer a los clientes que llegaban en pedo y en procesiones a gastarse el aguinaldo o la mitad de la quincena que no declaraban en sus casas a mujeres mojigatas que no había formas de enfundarlas porque siempre estaban cansadas de lidiar con las guaguas, un grupo seleccionado de las chicas más lindas y comedidas que deambulaban haciéndose el día para poder parar la olla en sus casas desconocidas como sus nombres que al entrar al antro les cambiaban para que el nombre de fantasía no les arruinara en nombre de pila o el nombre propio, cuando cumplió los dieciocho el flaco Marcial entró por la puerta grande al mundillo donde más quería estar desde que cumplió los catorce y debutó con bombos y platillos con la cama i bronce con indicaciones de su padre a la mujer hembra del viejo que se la chupó y le enseño lo que era una francesa en dos horas que lo tuvo con ella, el flaco estuvo en su gloria en esa oportunidad el viejo zorro de su padre le dijo que lo comenzaba a dejar a cargo del negocio de regenteo de las bataclanas que trabajaban con ellos desde que él era pequeño, con ese grupo de madres multiplicadas que entre polvo y polvo lo fueron cuidando a través de los años, en sus cabales estuvo cuando su padre terminó de darle las instrucciones de cómo tenía que moverse con las minas y cómo saber cuáles eran los momentos, exactamente, en que les tenía que aflojar porque algunos días se cansaban de tanto garche y de cuándo tenía que ponerse idiota con esas mujeres que les dejaban el cincuenta por ciento de todas sus encamadas y de todos los tragos que los visitantes pagaban para manosearlas antes de estar con ellas, en el cenit de sus pretensiones estuvo el flaco Marcial cuando su padre le pasó el negocio y andaba por todos lados diciendo que a rey muerto rey puesto.

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