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Tuesday, June 30, 2015

Fachadas rima fondos.



Parecía lo que no era aunque fuera lo que no parecía, mostraba fortaleza cada noche enfundado en sus trajes blancos que resaltaban camisas negras y corbatas blancas como la leche mientras se tambaleaba dando vueltas por el boliche supervisando todo para que todo saliera como quería, cuando tuvo treinta parecía de cuarenta y cuando tuvo cuarenta arecía de sesenta y a las chicas que eran coquetas eso les dolía porque ellas que algunas eran de cuarenta se maquillaban para parecer de veinte y entre ellas se prodigaban las mejores alabanzas y entonces jugaban con eso de quitarse unos años que tanto se los quitaban que al último ni se acordaban de sus edades en los consultorios de los doctores que las revisaban y les daban su carné sanitario una vez por mes, pero verlo a él así les dolía y se preocupaban por hacer algo y verlo diferente, las resacas del flaco Marcial se fueron haciendo peores y las chicas desesperadas no encontraban las formas de mitigarlas aunque lo dejaban hacer lo que al final quería y era que cada noche terminaba en la cama de una de ellas que eran sus mujeres durmiendo como un lirón con hipo permanente y unos eructos que impregnaban las piezas con olor de licores mezclados con el tufo rancio de vomitadas de vino y de sangre que le venían porque chupaba como ladrillo de segunda y fumaba como el equeco, ahí terminaba siquiera sin hacerles el amor en el último polvo que ellas se echaban resignadas y terminaban si él las visitaba así vinieran de una noche trajinada y ajetreada, era la liturgia para ellas que el flaco quedara rendido en medio de sus tetas o la cabeza encima de sus entrepiernas pegajosas cerca de sus vulvas, durmiendo como un bebé extrañando no estar adentro, él las protegía y ellas lo cuidaban como él mismo las cuidaba porque cuando había que poner la plata con el intendente para que no mandara a los del departamento sanitario a joderlos con las habilitaciones o untar a un inspector que se ponía muy pesado cuando coimeaba y comenzaba a recitar y a nombrar artículos y también incisos de ordenanzas desconocidas, ahí estaba el flaco negociando con el vaso de wiski en la mano y las promesa de una noche lujuriosa con alguna de ellas, una cosa era él y lo que él sabía que quedaba de él y lloraba el flaco cuando estaba demasiado mamado porque él sí que no tenía herencia porque estaba convencido que era un huero de mierda.



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