De pronto al final de una jornada
cuando faltan horas para el festejo de las navidades del niño que multiplica
los panes y los granos de los guisos pulsudos los coyas dejan los surcos en
bandadas ellas con las guaguas colgadas a las espalas y ellos ya entonados con
chicha de algarrobos, dejan sus labores como los loros espantados los dejan
aleteando las copas de los eucaliptos en la isla y en las tardes cuando los
cazadores furtivos los molestan haciendo puntería con ellos que se dispersan en
bandada y luego vuelven y se amontonan, ellos dejan los cañaverales por un par
de días esos coyas dejan de yuguear y de lomear con los atados que tiran en las
chorbas del Decauville desvencijado que los chacareros cuidan como si la caña
fuera de ellos que no dicen nada porque como los patrones saben bien que los
infelices regresan después de los festejos con el curita en el ingenio una
noches adorando una noche curando la resaca con te de coca y bicarbonato otra
noche, dejan allá y se amontonan en bandada en los lotes para irse hasta el
pueblo tienen los permisos correspondientes, cambian y chimban las chimbas cambian
los colores cada año estrujando con cucharones de madera las ropas en ollas con
agua hervida en la tintas de los ajuares guardados y percudidos en valijas de
cueros gastados por infinitos cambios de lugares persiguiendo las cosechas de
lo que fuera, ocupados por unas horas de los enseres embebidos en naftalinas
para no darles comida a la polillas, pilchas que preparan los peregrinos en
tinturas en legías en almidones con anilinas para rescatar las galas que se
echan encima cada navidad cuando salen con los misa chicos bajando al pueblo
llevando a la virgencita y al señor crucificado, chimban las chimbas de las
cintas de colores del palo mayor donde trenzan mientras hacen promesas y les
piden a los patroncitos salud y trabajo, de pronto al final de una jornada
dejan desiertos los mares de cañas en las laderas de los cerros en las
banquinas de los caminos abiertos para que entren el tren y los camiones para
estar con sus devociones que son tan fuertes como las que ponen en los
carnavales que es cuando ellos se ponen peores adorando a la pachamama y al momo.

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