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Sunday, May 31, 2015

Organizados rima desorganizados.




Como un relojito andaban los operativos de llevar pelotudos por averiguación de antecedentes a esos desagradecidos de mierda que no valoraban lo que tenían y andaban como ese médico del hospital del ingenio mezclado con los zurdos de porquería que adoctrinaban en el sindicato y en las escuelas y en todos los lugares donde podían, que primero con la antipalúdica que después con la polio y las cagaderas que después con las vinchucas y el aguinaldo y el mes de vacaciones y el derecho a huelga y todos los otros reclamos que les llenaban la cabeza, pedían y se quejaban de todo, como un relojito andaban esos con sus redadas alzando pelotuditos que se ponían a llorar y a llamar a su mamá cuando los apretaban para que desembucharan y traicionaran a sus amigos, los patoteros comenzaron a organizarse y a él el pastor lo desorganizaban después de haber andado años de lidiar con las resignaciones de los parroquianos explicándoles que como se enseñaba en la biblia los últimos serán los primeros y que al que tiene se le quitará que no hay que perder las esperanzas que la justicia llega que aunque tarde la justicia siempre llega y que con tesón y trabajo cada cual tendrá lo que busca, y enseñando para nada eso como que al que no tiene se le dará aunque no llegue en el momento y todo eso que no llegaba nunca a los infelices que se mataban lomeando de sol a sol en los surcos o en las fábricas para que los otros tuvieran sus productos que vendían a buen precio cuando a ellos les pagaban dos pesos, el cura fue y volvió muchas veces de la administración del ingenio haciendo saber que a él no le daba el cuero para andar calmando a tanta gente aunque lo ayudaran las señoras de las damas de rosa o los cursillistas que querían ser más papistas que el papa explicando que los de arriba estaban ahí porque se mataban trabajando, menos después de años de andar diciéndole a la gente que no hay que andar quejándose si se puede arrimar la comida de todos los días a la familia que con eso tenían más que agradecer las misericordias del señor y las benevolencias de los patrones que se aguantaban las cosas como ellos se las aguantaban como para hacerse los desentendidos cuando se enteraban que andaban borrachines en el trabajo que era sagrado, cualquier versión sobre cualquiera quejándose de cualquier pelotudez de la empresa daba lugar a una orden de mover el legajo de personal a la salita que le habilitaron a los espías y con esos al cura lo embromaban porque los fieles se le ponían en la puerta de la parroquia con preguntas para las que él no tenía ninguna respuesta, aunque cada vez que él lograba que los infelices por fin entendieran lo que eran el consuelo y la resignación los embromaba a los otros los patoteros.

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