No era más el miliquito pintón de
los sábados de franco cayendo con su uniforme de la fuerza aérea para
impresionarla y dejarla muerta con él, no era más ese soldadito tipo escoba
nueva que barre bien y nostálgico de quincenas apenas autorizadas por los
superiores para ir y volver a sus pagos lejanos con el hércules que más que
avión militar se usaba como un avión sanitario para acercar medicamentos a
lugares inhóspitos en donde se embarcaba con las instrucciones de controlar lo
que no controlaba, no era más el guapito camuflado con trajes al talle en los
inviernos o con guayaberas en los veranos del club social de regatas de la
costanera, y espaldas cauterizadas de tanta fajina en las cuadras, no era más ese
galán improvisado ante ella el que a ella la deslumbraba y que partió un día
detrás de otras polleras tal vez de mujeres más comedidas, el dicharachero de
las milongas de los mismos sábados a la noche despojado por la mamá dominadora
del uniforme para lavar a mano porque tenía mugre acumulada de varios días, no
era más el príncipe de los besos apasionados y de los abrazos que duraban
eternidades antes de irse y de enviarle cartas de amor que primero fueron
semanales luego mensuales y luego semestrales y luego nada, no era más la
maestra normal nacional que lo esperaba paciente con la foto en la mano ajada
de tanto acariciarla, la novicia recién recibida y designada suplente en el
cargo del segundo grado que lo esperaba primero por quincena después por mes y
después por años hasta que no estuvo más, no era más la señorita paciente que
dictaba las lecciones sobre la vaca y las tablas de los primeros años pero
igual que escoba nueva que barre bien se ocupaba de que él la sintiera como se
siente a una hembra cuando venía antes de ahora que apareció de nuevo, no era
más la mujer de fuegos internos que se apretaba a él cada vez que el otro se
animaba, en besos pasionales y abrazos que duraban eternidades sin que pasara
lo que deseaban, ya no quedaba nada de eso que los había unido en los mejores
recuerdos no eran más nada de eso que fueron solo recordaciones conmemoraciones
donde se quedaron allá donde fueron los que fueron distancias distanciamientos
ausencias después de la presencias, encandilados de amores y pasiones que no se
cerraron, cuando volvieron después de muchos años no era más él ni era más ella
al menos en las versiones que recordaban, eran solamente dos viejitos achacosos
y reumáticos que tenían los recuerdos intactos en algún lado.

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