Habrán sido las exageradas
duraciones de las épocas de proscripciones cuando no se podían emitir ni las
más mínimas palabras porque si no esos putos de uniforme caían con matoneadas y
no venía uno porque de a uno eran unos maricones de mierda y venían entonces en
grupos de tareas a deshoras a molestar más de lo que molestaron cuando recién
aparecieron, habrán sido esas largas malarias que duraron años cuando los
vecinos entregaban a los vecinos encerrados entre cuatro paredes con el mayor
que había intervenido la municipalidad que apretaba todo el día a vecinos miedosos que le cantaban los
puteríos del pueblo habrán sido esas largas tertulias comparadas con sus
premuras cortas de todos los días de querer que las cosas marcharan, habrán sido
esos montones de años que esos otros pasaron averiguando antecedentes de la
gente obligando a aprenderse el número de documento de memoria, habrán sido
esos trechos cuando el flaco estuvo necesitado de unas palabras o de un abrazo
cuando comenzaron a sacarse los ojos dentro de la misma familia y él niño de su
mamá no habrá comprendido cómo era eso que siendo del mismo palo se pudiera ser
tan diferente cuando necesitó de alguien cerca, cómo era eso de pelearse cuando
nunca había peleado, cuando le calentaron la cabeza a él de un lado y a su
mujer del otro con cosas diferentes que salían de esos entrometidos que decían
que luchaban contra el terrorismo pero en realidad arremetían contra fantasmas
y gente dl pueblo y esos otros que en las fábricas hablaban de justicias y
libertades que quedaban en las palabras que nunca en los hechos de cada día, si
lo único que habrá querido el flaco habrá sido seguir en su cueva con la
princesa, habrán sido esos largos días que corrieron de noches deambulando por
las calles pensando qué hacer si ir por un escándalo que todos se enteraran o
si quedarse callados para que nadie se molestara, ir y volver por esas calles concurridas
por camiones y militares haciendo redadas por las mismas calles donde el flaco
comenzó a caminar sus repetidos exilios con la intemperie que dejan las broncas
y los olvidos de esos que decían ser los dueños de la verdad, habrán sido esos
tiempos de libertades con apretujamientos que se era pero no se era cuando
empezó a hablar de realidades que no eran a fantasear que todo marchaba sobre
ruedas que nadie debía ocuparse de él ni compadecerlo ni nada que se le
parezca, que él estaba bien, que los malos momentos eran solamente eso, malos
momentos.

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