Si no fue aquello tiene que haber
sido esto otro, de ir de un extremo al otro extremo de cerca a lejos de odiar a
amar de ser enemigos a ser amigos al menos para las fotos a montones que
Carlitos registró entonces, justo ahí que encima se diera que vinieron los del
proceso de reorganización nacional y estuvieran con ellos y los otros no
estuvieran milicos de mierda, que familias que no se podían ni ver compartieran
mesas y comidas por dos pimpollos que la hicieron bien copulando hasta que la
semillita prendió en una guagua que vino justo a lo nueve meses más que con un
pan bajo el brazo con casa y otra comodidades para los tortolitos que siguieron
copulando, que el lejos se convirtiera en demasiado cerca, que la lejanía se
convirtiera en cercanía y ahí nomás en letanía de iracundos y seguidores de los
milicos que cayeron po esos días, tiene que haber hecho algún efecto eso de
sentar en las mismas mesas en los mismos lugares para los familiares a tipos
que no se tragaban que sonreían para las fotos pero detrás de los flashes
ponían las caras de culo de siempre, a lo mejor no eran momentos pero los
novios no estaban en edades de andar esperando por sus urgencias, sentar a
comer enemigos infelices sabiendo que la comida se les atragantaría a pesar de
lo liviana la entrada de esos arrolladitos piononos cargados de picadillos y huevos
duros y de aceitunas que fueron como una bomba para algunos que estuvieron en
la fiesta que cagaron como para irse por el inodoro como tres días después de
la joda, que ese pollo salteado con salsa blanca y papas grillé que traían esos
mozos transpirando debajo de sus chaquetas blancas y almidonadas como si fueran
uniformes de gala de estos que se apropiaron de la municipalidad, dijeran al
pasar en esa noche de verano que no se pasaría así como así la pesadez o la
acidez que traerían más las broncas que las comidas, y que eso los obligaría a
unas dosis de bicarbonatos de sodio para calmar los revoltijos en la panza, tienen
que haber eso episodios tiene que haber sido esa noche de inquinas contenidas
para que todo saliera como correspondía lo que hizo que el príncipe después
mirara para el lado equivocado, que no volviera para gritarle a los suyos que
estaba en problemas que lo habían dejado en el lugar equivocado que donde lo
dejaron no quería estar aunque estaba feliz con la princesa que le daba lo que
quería, de un extremo al otro extremo habrá sufrido y gozado al mismo tiempo
habrá disimulado y se habrá sincerado y habrá sido eso que el príncipe se habrá
reclamado a sí mismo cuando los ruidos terminaron que lejos o cerca en vez de tantos regalos
hubiera necesitado que alguien abrazándolo le preguntara cómo se sentía.

No comments:
Post a Comment