Qué hacer cuando los que ni
siquiera conocías en medio de la milonga de Catriel, en medio de luces blancas
y negras lejos de los que laburan en el campo en las fábricas que por lo que
dicen también están en problemas, qué hacer cuando esos se aparecen así de
golpe como en las vísperas de tormenta como los nubarrones oscuros que se
amontonan en el cielo, como si fueran cúmulus limbus, cuando encima te empujan
intimidatorios contra las paredes para revisar portaciones de armas que ellos
sí tienen y en el caso tuyo no tienes porque ni se te ocurriría tenerlas porque
andas de joda con el negro como andan de joda hace dos años que nadie los para
con la excepción de los turnos que le tocaban porque el viejo le dijo que no lo
podía mantener que ya era grandecito como para salir a trabajar, qué hacer
cuando esos te caen de un momento para el otro a lavarte el cerebro a quemarte
la cabeza con cargos que no te corresponden para hacerte sentir culpable de lo
que no eres culpable para que tengas cargo de conciencia de una conciencia que
apenas ha despertado porque viviste hasta ahí sin cargos ni siquiera conciencia,
cuando para hacer eso encima te recitan como si tuvieran obligación de hacerlo
todas las leyes que te amparan en la aldea y en otros lugares donde la
constitución no caduca nunca en la tierra de todos los hombres de buena
voluntad, cuando precisamente la única parte que no te leen es la que no te
ampara de sus furias o de sus iras inexplicables, qué hacer cuando de la noche
a la mañana, te dicen que estas equivocado, cuando tu impresión no es solamente
la contraria sino que tienes la intuición que si hablan de equivocaciones es
porque ellos creerán que estuvieron acertados y si estuvieron acertados es
porque eres un desafortunado por motus propio y por haberte dado con ellos en
tu camino y que eres un equivocado de mierda, qué hacer cuando esos mismos
despavoridos, desorientados, tocan dianas y arman operativos en los que
secuestran a tus amigos si los encuentran y se los llevan a las comisarías que
se desbordan por averiguación de antecedentes y entonces tienen que limpiarlos,
qué hacer cuando las luces se apagan del todo para que no se den cuenta que el
auto se mueve y que las únicas luces en las oscuridades de la noche son las de
los reflectores de los vehículos de esos matones que levantan gente como si
estuvieran arriando ganado, cuando apenas evitando a esos tipos mal
intencionados si pudiste pasar de ir con él a verle la sombra a tu compinche el
negro que se escapaba de ellos diciendo que si lo agarraban no lo soltaban
porque está hasta las bolas, verlo correr más rápido para zambullirse en el
cañaveral como pudo, y de ahí que le tiren los galgos, porque en las luces al
negro se lo veía pero en las sombras ni en pedo.

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