Hay viejos y jóvenes no tan jóvenes
pero no hay entre ellos niños ni mujeres, no todos los duendes se pavonean en
sombras pasadizos, callejones sin salidas, con los que se cruzan y andan dando
sustos a los que encuentran o van por ahí haciendo picardías, hay entre ellos enanos
sensatos que además dan unas manos a quienes confían en ellos aunque no los
vean, hay duendes buenos como los hay malos y de otras calañas, los duendes
lloran y ríen como cualquiera y aunque nadie pero nadie lo dice, los pequeños
no tienen familias porque aparecen de la nada para andar por ahí merodeando
pero no tienen casa ni mujer ni prole que los espere, hay duendes malos y
buenos, no hay entre ellos no primos ni hermanos ni parentescos que se les
conozca, los duendes no mueren se pierden cuando dejan de estar en las
memorias, no todas las hadas andan de viaje por los cuatro puntos cardinales
llevando las buenas nuevas para doncellas tristonas y acongojadas hay algunas
que llevan las viejas malas por jugar con la palabras, hay hadas malignas que
no es que hagan el mal pero tampoco hacen el bien, hay también hadas viejas y
hadas jóvenes no tan jóvenes pero no hay hadas más niñas salvo las niñas que se
disfrazan de hadas en las fiestas de disfraces, pero entre ellas no hay niñas ni
varones, no todas las hadas andan presumiendo por ahí que juntaron princesas y
príncipes con las formas de sapos, hay hadas malas y buenas, no hay entre ellas
ni hermanas ni primas ellas no tienen familias aparecen por ahí en medio de un
polvo de estrellas y mueren cuando salen de las memorias, no tienen cas propia
ni maridos ni prole, no están más cuando ya no están en las memorias.

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