Como peludo de regalo les cayeron
las hadas novicias a los duendes que cómodos se dedicaban a dormir y a comer
todo el día así que de desgarbados que eran engordaron con chanchos corderos y
soja en los últimos días aburridos como estaban desde que los niños que ellos
cuidaban se habían hecho mayores y tristes y entonces no los necesitaban ni
siquiera los llamaban así que ellos daban por descontado que los habían olvidado
y que con ello habían olvidado las emociones y las magias que pasaron juntos en
los bordes del canal de ingenio cerca de la pantalla donde ellos también se
zambullían en el remanso de agua que se hacía donde estaban las compuertas, o
en la casa de piedra, o en los lugares que ya sabían de la loma donde ellos
tenían una pequeña granja y unos pequeños corrales que hacían a sus manjares,
mágicos también ya que no eran visibles para los mortales comunes, así que
cuando no estaban en el medio de una siesta o de un sueño profundo, desde la
noche a la mañana se pasaban caminando por el monte buscando carnes o frutales
que pudieran servir para variar un poco en sus colaciones abundantes porque
eran muchos, como peludo de regalo le llegaron las hadas novicias que venían con un hada madrina que ni
siquiera les consultó si estaban dispuestos a cuidarlas por un tiempo antes de
que ellas empezaran sus viajes por el mundo buscando niñas para proteger y
llevarle los regalos y cumplir con sus caprichos más insólitos si se portaban
bien con sus padres o lo intentaban al menos, canas verdes creyeron que estas
les sacarían más que vinieron como peludo de regalo les cayeron, porque no
pudieron quejarse y porque las hadas eran muy diferentes a ellos, ellas eran
limpias y ellos mugrientos, ellas eran suaves y ellos unos torpes, ellas eran
silenciosas y ellos barulleros, aunque sí, el hada madrina se los dijo, que las
traía porque aunque no tenían otras tenían unas cosas en común, un corazón
grande y una gran generosidad y eso era suficiente para alegrar a los niños,
que visitaran, ellos presumidos y hechizados eructaron satisfechos entonces,
hicieron provechito por lo último que comieron y por las palabras del hada más
vieja.

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