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Thursday, February 26, 2015

Desorden rima orden.



Un mambo tenía, venía como vienen vinieron y vendrán muchos, a los tumbos con el mambo a los tropezones puros, cuando tuvo la interesante edad de merecer de andar mereciendo de patrocinarse merecedor, se dio cuenta de golpe que su mamita del alma, viuda del difunto, de dos años a la fecha, no era tan joven como él hubiera querido, y que la fortuna que había amasado una parte considerable la había conseguido del occiso que era enfermero como ella de mucho tiempo en el hospital del ingenio, donde atendieron generaciones completas de collas y patroncitos ya que trabajaban en la maternidad donde venía la cigüeña procedente de París, cuando tuvo esa edad se dio cuenta también por las edades que él no entraba fácilmente en el rompecabezas de su casa debido justamente a las diferencias, situación que oportunamente le aclarara la misma mamita diciendo que él había sido uno de esos tantos bebés que vienen al mundo y que como su mamá se murió y no sabía quién era su papá se lo había entregado en custodia de ella, cuando tuvo esa edad se le comenzaron a pasar por la cabeza los pensamiento más pecaminosos que la vieja estaba achacosa y que los ahorros eran suficientes, sumando la casa, para que él viviera como un duque en adelante, pero la mujer se murió antes que el ejecutara sus pensamientos y, desgracias, y la plata también se acabó antes, mucho antes que la desfrutara, en manos de una ninfa que habrá pensado que él mismo no era tan joven como ella lo esperaba.




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