Papá siempre estuvo en las cosas
de su niño, enseñándole para que de grande sea una persona de bien, cuando tuvo
edad de entender, le inculcó los valores más elementales pero importantes de
cómo comportarse en la escuela siguiendo las instrucciones de las autoridades,
obedeciendo y estudiando fundamentalmente, porque eso era lo único que le podía
dejar después de tanto sacrificio, cuando entró en la edad del pavo papá estuvo
también con sus consejos oportunos pero por entonces medio pesados y
repetitivos, diciendo que él no podía actuar como los otros pavos que se rascan
todo el tiempo y se la pasan en sus cuchas mirando al techo, que hay reglas y
autoridades que las hacen cumplir, que hay que obedecer, que tenía que ser
diferente que siendo diferente el día de mañana sería un hombre de bien, papá
también se metió los primeros días que los milicos llegaron al pueblo, él les
fue a decir que les llevaba a su hijo para que le hicieran todas las averiguaciones
de antecedentes que quisieran que estaba seguro que su hijo no tenía nada que
ver, papá nunca se equivocaba buscando lo mejor para su hijo y el hijo no decía
nada, salvo ese día, unos meses después, que el viejo lo visitó en el penal de
Villa Gorriti, desesperado le pidió que no se metiera más con sus asuntos, papá
estuvo en las cosas de su niño, y sigue estando, pasaron treinta años y todavía
está esperando que los milicos le devuelvan a su niño, cómo tardan estos para
averiguar antecedentes.

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