Siempre fue la nena de papá que
hizo lo que quería cada vez que lo quería que eran muchas, el otro concedía
ella pedía porque además de disfrutar ese lugar que tenía con el turco que
amaba a su media docena de doncellas con todo el corazón y con toda la fortuna
porque las rodeaba de lujos y despilfarros, disfrutaba viendo que sus hermanas
y amigas la envidiaran hasta la muerte, con ropa del último grito de la moda,
zapatos y todos los utensilios que aparecían los fines de semana cuando se
venía de la facultad para descansar un poco, siempre fue la nena de papá que
hizo lo que quería así que cuando se dio cuenta de las intenciones del milico
que la tenía en cautiverio por averiguación de antecedentes, les puso algunas
condiciones de todas las condiciones que podían negociar según el mismo militar
que le dijo que todo lo que quiera menos la libertad que estaba hasta las bolas
y los superiores lo sancionaban si la largaba, que esperara que él estaba
haciendo lo que podía, que mientras tanto disfrutaran de esas noches que para
los otros eran de torturas personales pero para ellos eran noches de cochinadas
que le gustaban a ella y a él aunque a ella le costó tiempo reconocerlo, siempre
fue la nena de papá que hizo lo que quería así que lo obligaba al otro que
primero se ocupara de ella que la hiciera terminar un par de veces y después
ella se ponía a atenderla a ella, él otro pedía ella concedía en las sesiones
que en vez de picana para ella eran de abrirse de piernas y de todo lo que
pudiera abrirse.

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