Cuando las noches eran largas y
cortos los días porque los muchachos se dormían la mona todo el santo día,
todas las macanas se las mandaban en horarios nocturnos, mientras los papás,
por ahí lejos de donde estaban también dormían sus monas pero para cumplir los horarios
en las fábricas para poder mantenerlos y pagarles la universidad, universidad a
la que los muchachos iban poco porque con ese ritmo tenían más asistencia en el
alto de la lechuza que en sus propias facultades, allí caían para cantar en los
cierres la López Pereyra con todos los comensales así se sacaban unos mangos, y
así también ahí escuchaban a los otros muchachos que bajaban de los cerros
jefes de los que se quedaban escondidos en ellos, que los arengaban sobre la revolución
y los curas que estaban del lado de los pobres, cuando las noches eran largas y
cortos los días los muchachos estaban encandilado con los otros y en los pocos
días que se pasaban por la aulas buscaban apoyos, hasta que llegaron los
milicos, y entonces las noches fueron
cortas y largos los días en las comisarías y en los distritos miltares
donde los llevaban por averiguación de antecedentes.

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