De pronto aparecieron esos profe
que hablaban de Marx y del Che, esos profesores que engancharon a muchos en las
aulas, en las salas, o en los anfiteatros, con el argumento que las promesas de
un mundo sin pobres de un mundo más justo estaban por convertirse en realidades,
que había que acompañar las revoluciones que venían como la de Casto en las
islas, que tiempos mejores vendrían así nomás después de los curas de Medellín
que confirmaron que más compromiso entre unos y otros aflojaría las tensiones
por todos lados, de pronto aparecieron los otros, los militares, que sin decir
nada comenzaron con las biabas de las redadas y las detenciones por averiguaciones
de antecedentes sin fianzas ni mediaciones posibles de nada de nadie, que si
dijeron algo fue que los otros estaban en pedo que no hay cambios para nada que
nadie se haga ilusiones que todas las cosas están en sus lugares y que los
curas esos que estuvieron en Colombia ya van a recibir las sanciones que
corresponden a los que reniegan del régimen que vela por el bien de todos
aunque nadie se de cuanta de eso, de pronto
aparecieron todos esas huestes en un pueblito de mierda y confundieron a la gente
que no supo bien quienes eran los malos o los buenos y al no saber quiénes eran
los malos o los buenos se equivocaron de medio a medio, con la confianza más
que con otras cosas porque los vecinos terminaron desconfiando de los vecinos y
no de esos paracaidistas que después de muerte sangre y desapariciones se
fueron del pueblo.

No comments:
Post a Comment