A dios rezando y con el maso dando, ella se da cuenta cuando Liborio
viene seco los fines de mes a ver si ella le consigue unos pesitos que después
el devuelve cuando cobra el retiro como comisario de la provincia, una y otra
vez mañas que se repiten mes a mes últimas semanas primeras semanas lo que
fuera cuando queda con los bolsillos desmantelados, ella se da cuenta porque la
necesidad tiene cara de hereje y el otro no solamente pone la cara sino que se
comporta como un hereje porque hace cosas que no son comunes de él menos cuando
se pone disconforme y no hay forma de cambiarlo, ella se da cuenta pero le
sigue el juego si al final es el único hombre que conoció y le conoce los
secretos sabe cómo ablandarla es como que él le devuelve como ella quiere esos
favores que no son favores porque poco más poco menos devuelve el dinero, ella
se da cuenta cuando el otro llega con todo el tiempo del mundo y se vuelve
dicharachero y conversador de historias que a ella no le importan como los del
mercado, la sigue por toda la casa, con
sus cuentos que son todos cuentos de comidas de atragantadas que se da con sus
compinches y locros pucheros y estofados que hacen para ellos en cocinas
mugrientas, que es adonde el otro come porque ahí tiene sus amigos que son más
importantes que su familia, la acaricia le pone una mano sobre los hombres se
arrima la hace sentir como la hacía sentir cuando andaba buscando que ella le
entregue su virginidad la única dote con la que andaba desde que había llegado
de sus lares españoles, la hace sentir escalofríos como sintió en los momentos
anteriores a concebir cada uno de los cinco vástagos que ahora están
convertidos en hombres y mujeres, pasa el tiempo pero tiene las mismas
sensaciones, y el otro sabe que con eso basta, que no tiene porqué decirle ni
siquiera porqué viene a visitarla.

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