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Tuesday, December 23, 2014

Arañas rima víboras.


Con el crepitar de la leña que traía del galponcito del fondo, salían las primeras chispas azuladas, azules, que después se completaban con las chispas rojas y rojizas y coloradas, y más que otras amarillas, de la lumbre que Socorro armaba temprano en las caldera del horno, con el crepitar de la leña los brillos y los destellos desbordaban ese pequeño espacio y se diseminaban como cientos de miles de estrellas en el cielo cerrado de su cocina, en un cielo nocturno iluminado con esas luces tempranas que ella prendía antes de las otras que se acumulaban como quilovatios que pagaba en las facturas que le llegaban, con el crepitar de la leña Socorro se quedaba ahí sentada unos minutos repasando sus universos que eran exclusivos de ella mirando esas pequeñas brasitas luminosas que explotaban en chasquidos hasta que el fuego tomaba la forma de fogata, ahí ella estaba segura que si en el montón de leña que levantaba por día había una tarántula, esta se estaría abrasando en el fatuo fuego del desayuno de los que se iban levantando, más de una vez esos bichos asquerosos le hicieron pasar un sobresalto porque nunca la picaron ni sabe si tienen veneno, como las viboritas que también se metían entre las leñas, como las viboritas de las vecinas, viejas chismosas que andaban de cuentos todo el día.



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