Y ahí vamos insistiendo en vivir
lo que no somos, superfluos, pueriles, mínimos creídos de ser máximos, prolongados
en las cosas que compramos, en el trash del mundo que inventamos creyendo que somos
inmortales, reyes caprichosos y plebeyos de mierda, en los trastos en las
escrituras que ponemos a nuestro nombre para que nadie nos quite lo que tomamos
con esfuerzo o sin esfuerzos con avivadas, trapisondas, y caráspitas como decía
súperman en las cuartillas de las VEA, entronizando fiscales que tienen que
juzgar y condenar a otros, y escribanos mentirosos, y curas avaros y
proxenetas, ahí vamos, clavados a lo más efímero de la existencia, ni siquiera
en una cruz como Jesús que estuvo digno, clavados a las pertenencias a las
fortunas que compran de todo y todo el tiempo, sin caer que apenas somos un
tránsito, un soplo de la historia por más celebridades que seamos, y ahí vamos
insistiendo en evitar lo que somos insistiendo en evitar el instante supremo de
quedar frente a frente con el final, solos, sin los circos que montamos día a
día, queriendo pasar a la historia que le inventamos a otros porque es una
forma propia de inventarnos inmortalidades que no existen, sin convencernos que
somos un soplo un reflejo que se pierde apenas la masa que lo forma cambió,
para un lado para el otro, no somos mucho más que sombras de lo que creemos que
somos, creyendo que nos perpetuamos en las cosas incompletas que hacemos,
banales.

No comments:
Post a Comment