El sargento mayor, sobrino del
jefe de la guarnición a cargo, que a la vez fue recomendado por su foja de
servicios por el jefe del operativo independencia, que no habrá formado parte
de la junta pero andaba en su constelación como para hacer correr la
recomendación en épocas que se necesitaban leales, le explicó a ella muy bien
lo que quería y le dio tiempo para pensarlo, todo el tiempo les dijo a dos
cabos asustados y asustadizos que tenía para ejecutar sus órdenes algunas no
tan menores, él sabía que ella resistiría, que ella negaría primero y digeriría
después su pedido, algún brillo en sus ojos la delataron que entendió muy bien
el desafío, además de la belleza que desbordaba en sus carnes justas y blancas,
en sus caderas perfectas en sus pecho e en sus ancas, se daba cuenta bien que
esta prisionera por averiguación de antecedentes detenida en una clase de
tercer año de los zurdos de arquitectura, resistiría su pedido que no era una
cualquiera pero que viendo a sus alrededores al menos lo pensaría, cuentas que
se ajustaban a las noches muy tarde como para que los gritos fueran más
desgarradores, cerca de esos maricones que gritaban por la mamá en las noches
cerca de los que se aguantaban la picana, les dijo a los obedientes asistentes,
cuando les impartió las instrucciones de dónde tenerla, una cuartucho con el
inodoro adentro, como para que coma en el mismo lugar adonde caga, les dijo, él
sabía que ella compararía el purgatorio que le ofreció y lo compararía con el
infierno que la rodeaba, por eso menos de un mes después de elevada la
propuesta, la tuvo de nuevo en su despacho, dispuesta la hembra a someterse a
sus caprichos, el sargento mayor, sobrino del jefe de la guarnición a cargo,
que a la vez fue recomendado por su foja de servicios por el jefe del operativo
independencia, cerró la puerta con llave se desabrochó la bragueta y sacó lo que
tenía, le dijo que se pusiera de rodillas y que se la chupe suavemente.

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