Pages

Friday, August 22, 2014

Fiestas rima duelos.


Las sirenas que suenan puntuales a las cinco a las trece y a las veintiuna, parecen los llantos quejumbrosos de incontables lloronas en velorios anodinos que no les importan nada más que para eso de zafar por unas horas de las casas y de los maridos absorbentes que joden por la comida y andar tocándolas todo el día por todos los rincones fornicando porque comen tanto que les sobran fuerzas y energías como para garcharlas todavía, la sirenas de los cambios de turno suenan como octavas agudas y chillonas que despiertan a todos los parroquianos y también a los remolones que se dan vueltas y siguen durmiendo en el segundo treinta y dos cuando dejan de sonar, en cambios los pitos graves que marcan los ritmos en los trapiches que suenan cuando comienzan o terminan las zafras, parecen las toses de cientos de viejos añosos gastados por la vida renegando en la plazoleta del ingenio, las sirenas y esos silbos gravosos de las lloronas y de los viejos suenan cada día de los ciento ochenta días que se tarda en levantar la cosecha del año, mientras en las casas las mujeres de los empleados y obreros llevan manualidades pespunteando chalinas para taparse la espalda los días de invierno, y los viejos arriman sus bochines a las bochas con una precisión que es propia de pulsos sin temblores, en los días de fiesta cuando descansan de hacer sus duelos, cuando no lloran ellas cuando no tosen ellos.



No comments:

Post a Comment