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Tuesday, August 19, 2014

Chupadas rima medias.





Cuando llegaron los soldados todas las fichas de las lealtades se pusieron arriba de los paños verdes de las mesas imaginarias de los juegos que se jugaron cuando llegaron ellos las lealtades a la empresa o a sus enemigos quedaron expuestas como huesos después de grandes quebraduras, como las cartas que se mostraban después de haberse ido al mazo en el truco, o se estaba de este lado o se estaba del lado de la subversión zurda y apátrida de guerrilleros invisibles metidos en los cuerpos de los mandamases que operaban en las fábricas y en los escritorios de la administración del ingenio, ellos le pusieron sus pechos a las cosas que escuchaban en reuniones secretas en casas de compañeros, no había turbiedades en esos tire y afloje que habían comenzado el veinticuatro de marzo, y ahí en los tire y afloje de la empresa con cada uno de los que formaban su personal era sí o no y en esos sí o no el supervisor Caseros exageraba, lealtades que de parte de él o de ellos era obsecuencia sumisión sometimientos aunque de eso no le importara a nadie, para era por la lay del gallinero y por eso había que subirse a los palos de más arriba porque después era cuestión de cagar a los que estaban más abajo, pasaba las novedades en mensajes cifrados que si alguien quería traducir se cagaba sólo él daba esa información, y siempre había unos un poco más arriba cuyos excrementos llegaban y entonces se corrían los peligros de siempre de ser suspendido y después de varias suspensiones despedidos y quedarse sin trabajo en ese ingenio de mierda que para el tipo era la gloria, en despidos que eran como morirse en vida porque ni siquiera se podía entrar como despensero en los almacenes del hogar feliz, así que quedaba solamente la obsecuencia como si lo demás no importara justo cuando los otros habrán decidido comenzar con sus peores aprietes con sus peores torturas.

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