Como oraciones en los días de
novenas que las mujeres y los niños rezan por los que fueron para que descansen
en paz los que pasaron convulsionados por este mundo de convulsionados cuando
se reza por el eterno descanso de los que ya están descansando, como si alguien
hubiera decretado que morirse es igual que descansar y despertarse, como
divulgaciones en las cadenas de solidaridad en épocas de inundaciones cuando se
ayuda con mercadería y con otras pertenencias a los que menos tienen o a los
que no tienen que son iguales a los que no se ayudan todo el año, así eran las
redes que funcionaban por todos los rincones del ingenio, de aquel pueblo chico
infierno grande que se puso culo para arriba con la llegada de los milicos y el
mayor que oficiaba de alcalde, verdaderas redes de supervisores de jefes de
sección que circulaban las veinticuatro horas por los pasillos pasando las
novedades sobre los renegados que había que poner en las listas de prevenciones
para ayudar en la loable tarea de hacer cirugía mayor con los zurdos que
alteraban la vida normal de la gente de gente, muchos buchones en muchos
niveles además de los jefes los obreros y empleados que el carancho compraba
por unos pocos mango comparando con todo lo que le hacía ahorrar a los
patroncitos que se ponían con las gratificaciones religiosamente todos los fines
de año, redes de supervisores redes de otros jefes redes de chismoso que daban
con otros chismoso y además miedosos de perder sus trabajos y el puchero seguro
de sus niños, haciendo circular chismes que al carancho le servían para armar
sus redes de información pero sobre todo sus redes de orejas y de chupamedias
informantes baratos, así funcionaban y el proceso andaba pcichichí.

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