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Tuesday, July 15, 2014

Sermones rima mormones.




Tienen que haber sido dos o tres no más los destinatarios de los sermones del padre Martínez, multiplicados por tres los sábados y los domingos especialmente, cuando no le venía algunos de los dos padrecitos que tenía como ayudantes y que medio remolones le pegaban faltazos con frecuencia con lo que quedaba solo mi alma, tienen que haber sido dos o tres nomás los destinatarios porque en cuanto comenzaba con sus arengas que eran más personales que evangélicas, los niños se ponían pesados y revoltosos y jugaban a las escondidas en los confesionarios y en cuanto hueco encontraban mientras burlaban los controles de los padres torturadores si se daban cuentas, cerca las vecinas aprovechaban para pasarse entre murmullos las novedades de los sabandijas varones y mujeres de la cuadra que hechos los méritos correspondientes como para merecer esos honores de estar en la boca de las más chismosas andarían por ahí jugando sus propios infiernos, y cerca los monaguillos que aprovechaban ese momentos para descansar de las tensiones que les dejaban las jornadas completas con el cura, todo el día, que se concentraba en arriar a sus ovejas descarriadas en especial con los asuntos de las propinas, porque en la empresa le habían cortado los víveres y él como cualquiera tenía que comer, les repetía en cuanta ocasión se daba en medio de las parábolas y los misterios, tienen que haber sido dos o tres nomás los destinatarios de esos largos, monótonos sermones, porque casi nadie se daba por aludido, aunque lo mismo cumplía con el rito como si fuera una obligación, de discursear por veinte minutos corridos, así que no faltaba quien se durmiera una pequeña siesta al calor de sus palabras, entre ellos alguno de los pastores de los mormones que se pasaban afanándole no solamente fieles sino también las propinas.

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