Muy niño para hacerse cargo de
mujer más hijo, muy hombrecito para volteársela todas las veces que le vinieron
las ganas que eran de él y que eran de ella, muy hombrecito para fornicarla a
ella y para engendrarlo, al vástago que de cualquier manera era una buena
noticia para todos los de las familias que eran de la media docena de familias
patricias del ingenio que de patricias lo único que tenían eran grandes los
bolsillos, o las billeteras en todo caso, porque sus jefes eran los capos en la
empresa o trabajaban independientes, un lugar que salvo el dueño del boliche de
las fábricas, que era como el dueño del circo que era con quien hablaban los
que tenían algo que hablar o tenían algo para decir sin los molestos monos que
tenían que hacer mutis de esos escenarios, donde nadie sabía de la vida de
nadie, al menos en la superficie, porque en secretos todos se sacaban lonjas
del cuero criticándose, en un infierno de calor en veranos que duraban todo el
año, de olores de industria nauseabundos, y charcos de mierda mezclada con jabón
de lavar que corría por las canaletas que dejaban libre los drenajes en los
conventillos en las pequeñas villa miseria del pueblo, el flaco ni cuenta se
dio cuando fue atravesando las sutiles fronteras que separan esas escalas del
lampiño del ejemplar de pelo en pecho, pero sí fue apreciando a los tumbos, como
terminó siendo su pasado repasado en perspectiva, que se le cortaron los
chorros de los caprichos de niño, de alter ego de Elvis que en todas las
películas con la pinta arrastraba minas más que James Bond en dedos de oro, sí
terminó de darse cuenta en algún momento, que con la nueva condición de niño
convertido en hombre por una copulación y de hombre resistiendo al niño que
nunca se fue, al cabo le dolió hasta el alma cuando pidió sin que se lo dieran
el regalo que le correspondía porque lo tuvieron los hermanos, de zapatos con
plataforma y pantalones oxford de colores furiosos para pasar de hippie urbano, oficio de extraño de pelo largo al que nunca renunció aún en medio de los avatares más severos que
tuvo.

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