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Saturday, July 05, 2014

Gustos rima quermeses.


Después del tercero o cuarto viaje ella terminó de darse cuenta que el viejo le metía asquerosamente los cuernos, la guampeaba como en la caldera del diablo se guampeaban todos, y masticó su venganza calladita como era, ya vendrían los momentos de vengarse, por lo pronto se le cortaban los víveres cada vez que viniera con algún presente para andar cogiendo toda la noche, ella se ocupaba de los niños mientras no hiciera faltar los víveres para ellos, todos los años la misma cantinela los doce de octubre, todos los años la misma cantinela en la escuela de una jornada de feriado que lo mismo tenían que ir a la escuela, ella y los niños el guardapolvos impecable y tan almidonado que sacaba sarpullidos en el cogote, los discursos de las maestras gordas lagrimeando, todos los benditos años, se le empacaba el más chico hacía sus pucheros, todos los años lo mismo desde que tuvo uso de razón resoplando por las instrucciones de ella que con los cuernos andaba sensible, enganchadora y molesta, todos los años la misma lata como ese año terminando la primaria, cuando le tocó bailar el pericón con la musa equivocada, ella los sabía porque el príncipe quería como pareja a otra que, unas tres yuntas adelante iba de un lado al otro entrelazando sus brazos con los brazos firmes de otro gauchito de botas negras y de facones de papel simulando los facones en serio, ella sabía que en esas rutinas, temprano, a su niño se le empezaba a acelerar el corazón con las niñas que venían en la banda de música que quien habrá sido, contrataba para los desfiles en la avenida libertad, allá donde se juntaban todos en las fiestas patrias en navidad y en los carnavales, y paseaban y organizaban quermeses con el cura párroco, ella sabía que con las polleritas cortitas con sus uniformes de gala faldas talladas y tableadas de color blanco como blancas eral las camisas y las corbatas y los gorros que eran como los gorros de los capitales de barco pero todas blancas, su niño más chico se derretía, más que con las otras con una de ellas, que lo buscaba mucho con la mirada mientras tocaba su clarinete, como un ángel de los que estaban dibujados en la biblia cuando la biblia venía con ilustraciones, como a ella y a él le gustaban.




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