Pues bien, me resultó fastidioso
que se fuera así nomás como vino como
anduvo por este mundo, que se haya rajado así nomás como siempre se rajaba
justo cuando se daba la oportunidad de decirle que éramos varios, tuvimos algo
de inconsistentes, los que lo queríamos, los que él quería, que no éramos de lo
mejor, que no éramos de lo peor, que estábamos con él de la misma forma que él
estaba con nosotros, cerca lejos, inconsistentes en un volumen inconsistente,
como el de los flanes, o hacedores de inconsistencia en un mundo de
inconsistencias, que éramos muchos los que fuimos dejándolo, como si nadie en
nuestra meticulosa educación no nos hubiera dicho nada, y encima no lo
aprendimos por nuestra cuenta, cuando hicimos los balances de todo lo que
podríamos haber aprovechado de esas maestras que tuvimos, cómo se honra y como
compunge que se vayan los que amamos, como se fue él mismo, en cada ocasión que
lo vimos después de esos años que pasamos juntos, cuando no estuvimos en
peligro, cuando aún no fuimos enemigos de nosotros mismos, en cada codo
complicado de la vida, en esos donde se acaban las inocencias, y la candideces,
donde todo parece hostil, donde todo parece que juega en contra, pues bien, al
cabo me resultó insuficiente verlo solamente, jugar en las galerías o en los
patios de las casas por las que fuimos
pasando con los años.

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