Moretones de bordes rojizos o
azulados en lomos descomunales o en los pliegues de la grasa amontonada de
panzas enormes contenidas y desbordando camisas de grafa encogidas por los
lavados y la lejía, magulladuras extendidas como istmos como islas alargadas
apareciendo abajo de abundante vello de piernas y de brazos lastimados con
manchas también de contusiones marcas nuevas o viejas, tajos profundos en
cráneos vapuleados cicatrices que quedaban al rato de las coagulaciones de la
sangre roja que en segundos se cambiaba de color y que daba como el vino tinto
de las comilonas de otros tiempos más tranquilos, cortaduras entre en cejas
pobladas de pelo que no se recortaba o debajo de bigotes y de barbas de varios
días, o en el puente de narices aguileñas o en párpados de pliegues movedizos, contusiones
propias de las cachiporras de goma que usaban los canas por instrucciones de la
jefatura de no usar armas de fuego todo lo que se pudiera, huellas de las
pedradas que recibían devolviendo las propias de los gendarmes que ponían de
refuerzos, mientras iba tomando partido del lado de los negros que en fila
esperaban silenciosos y ahogados en llantos de impotencias, sus turnos para ser
atendidos, un menú de emergencias que atosigaban al carancho durante esos días
de la huelga del cuarenta y ocho, mirando en su lugar el desfile de esos tipos
que reclamaban derechos que no tenían si eran por las magulladuras y los
golpes, un menú de emergencias que lo retenían en el hospital del ingenio el
doble de las horas establecidas en el contrato para los residentes que como él
comenzaban con sus carreras, un menú de emergencias que atendía con otros
desinfectando con yodo cosiendo y suturando, abrumado por la presión de los
auditores que, ignorando u olvidados de ese desfile de pobres e infelices que
venían de la calle de los enfrentamientos en las puertas de las fábricas, le
recordaban que no hay que andar gastando insumos de más en los negros iracundos
que en vez de agradecer que tienen trabajo andan haciéndole huelga al patrón de
puros camorreros.

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