El carancho no pierde ni un día
de sus días de cautiverio, menos ahora que han abierto las las puertas de la cárcel
para las visitas, para que los familiares vean a los detenidos los domingos
entre las catorce y las veinte, él le pidió a los suyos que más que traerle viandas
con locro espeso y frío, anchi apelmazado, le traigan remedios para darle a sus
compañeros, gotas para el dolor de oídos, jarabes para las alergias o la tos o
los dolores de garganta, aspirina para los dolores de cabeza, después de todo
lo que viene pasando, está en la Villa Gorriti justamente por eso, por haber
andado diciendo a quien lo quisiera escuchar que la empresa tiene la obligación
legal de curar a sus obreros y a sus familiares, que no tiene porqué
discriminar porque con la salud no se jode, justo el motivo por el que se ha
hecho querido para la gente del pueblo y por lo que lo votaron para intendente
un par de años atrás justo el motivo como para que los dueños y directivos del
ingenio lo tengan apuntado, él tiene esa debilidad, de ablandarse con las
dolencias y la imposibilidad de pagar las curaciones o las prescripciones de médicos
de remedios caros que tienen los que no tienen, así que anda por los pasillos
cuando lo dejan, asistiendo compañeros que por la mugre las alergias y el
llanto tienen los ojos irritados y se les parten las cabezas de los dolores, el
tiene esa debilidad, aunque sabe muy bien que ha llegado hasta donde está, y
sigue cada día, por la traición de algunos conocidos entre esos que cura que lo
habrán entregado con los milicos, por miedo por dolor o lo que fuera.

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