De pronto los miedos de toda la
vida, brotan todos en pesadillas, en sueños, en sudoraciones y contorsiones
cuidadosas, para no patear a ninguno de los compañeros que duermen sobre
colchonetas inmundas, con manchas amarillas que parecen de meado, con manchas
de una humedad pestilente al menos, para no codear a ninguno de los cumpas que
están ocupando el rectángulo del piso que queda chico para la cantidad de
presos, de encanutados por el mismo motivo, averiguación de antecedentes,
parece un a joda de estos milicos que en menos de veinte años se metieron una y
otra vez en el medio para arreglar los entuertos de los gobiernos, parece joda,
averiguación de antecedentes, de qué antecedentes querrán averiguar, si en el
pueblo son todos conocidos, y también son conocidos los gendarmes que dan
vueltas por el mismo pueblo o por la tacita de plata, los mismos gendarmes que
andan mezclados con los milicos en las brigadas con los civiles que son
empleados de la empresa son conocidos y
conocen a todos los muchachos, de pronto los miedos de toda la vida, las
alucinaciones, los espejismos, salen a borbotones mientras se duerme con un ojo
abierto para no joder a los otros que están por las mismas condiciones, que
pasan por lo mismo todo el día todos los días que llevan adentro, de matones
preguntando cosas que no se saben, información de compañeros que no se conocen
tanto como para decir para dónde tiras, preguntas sin respuestas o preguntas
con respuestas incorrectas, ese es el principal sacrificio, pensar que se está
entregando a otros por lo que piensan eso es lo que parece que es lo que estos
quieren, porque insisten con mentiras o sus propias ideas de la realidad y
quieren confirmaciones, de pronto los miedos a que el viejo renegón gritara o
tirara un cachetazo se desbordan en ese ambiente de hacinación en Villa
Gorriti, los miedos a las interpelaciones sin sentimientos de culpa, a
reconocer alguna culpa para que los castigos no pasen a mayores, de no saber
porque son los lonjazos en el lomo, esos miedos se apilan se apilan en la
oscuridad de una celda comprimida por treinta detenidos, en medio de sueños de
somnolencia de flatulencias que salen de las bocas o de los culos de los
compañeros que roncan resignados a que les averigüen los antecedentes, parece
una joda, qué antecedentes si en el pueblo se conocen todos y ahora se
empezaron a desconocer que los milicos dicen que hay comunistas de una lado y
del otro lado la gente decente.

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