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Tuesday, April 15, 2014

Himno rima ritmo


Entre otros bríos que sabe que le llegan a los negros el carancho jefe del personal ha dispuesto que coloquen medio docena de pedestales que sostienen otros tantos mástiles en distintos lugares de las fábricas, y lo que para cualquiera es una boludez para él fue motivo de una felicitación y por supuesto de jugosos vueltos y gratificaciones a fin de año, del ingeniero que le festeja el olfato y la intuición, pero especialmente las ganas que le pone el gringo, para mantener disciplinados a los morochos en una época difícil como esta donde tendrán que ir acostumbrándose a que se acabó la joda, la joda de la cuarta internacional y de la revolución del proletariado, que ahora vinieron los milicos y vinieron para poner en orden lo que dejaron desacomodado los inútiles que se fueron, también dispuso que los de la sección de seguridad e higiene que se rascan los huevos todo el tiempo y que se los contrató y blanqueó para estar a tono con el ministerio de industria y con el ministerio de trabajo más que por la seguridad de los obreros, que esos inútiles se repartan en grupos en brigadas también de media docena que, a las siete en punto cuando entra el grueso de la gente, los tipos hagan una pequeña ceremonia algún bardo y se canten algunas estrofas del himno nacional mientras izan esa bandera que tiene que impresionar por lo nueva y lo grande, para hacerles sentir a los negros que aunque se vengan épocas de rigor se están haciendo por las mismas razones de una patria común y entonces se hinchen de orgullo y de esas pelotudeces, que esos mismos tipos adornados con sus respectivos uniformes la icen, netamente, que para eso se gastan fortunas en ropa y botines de trabajo, para que todas esas representaciones se hagan cuando la mayoría de los operarios ingresa, para que tomen ritmo de patriotismo que se traduce en ganas de trabajar en entusiasmo y de colaborar con la empresa, que es al final donde comen toda esta manga de desconsiderados y desagradecidos que creen que cuando entren los comunistas se ocuparán de ellos, el carancho se vuelve transformado sobre el décimo cuaderno Rivadavia que va llenando con sus historias sobre el ingenio en estas épocas tan difíciles. 




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