Entre otros bríos que sabe que le
llegan a los negros el carancho jefe del personal ha dispuesto que coloquen
medio docena de pedestales que sostienen otros tantos mástiles en distintos
lugares de las fábricas, y lo que para cualquiera es una boludez para él fue
motivo de una felicitación y por supuesto de jugosos vueltos y gratificaciones
a fin de año, del ingeniero que le festeja el olfato y la intuición, pero
especialmente las ganas que le pone el gringo, para mantener disciplinados a
los morochos en una época difícil como esta donde tendrán que ir
acostumbrándose a que se acabó la joda, la joda de la cuarta internacional y de
la revolución del proletariado, que ahora vinieron los milicos y vinieron para
poner en orden lo que dejaron desacomodado los inútiles que se fueron, también
dispuso que los de la sección de seguridad e higiene que se rascan los huevos
todo el tiempo y que se los contrató y blanqueó para estar a tono con el
ministerio de industria y con el ministerio de trabajo más que por la seguridad
de los obreros, que esos inútiles se repartan en grupos en brigadas también de
media docena que, a las siete en punto cuando entra el grueso de la gente, los
tipos hagan una pequeña ceremonia algún bardo y se canten algunas estrofas del
himno nacional mientras izan esa bandera que tiene que impresionar por lo nueva
y lo grande, para hacerles sentir a los negros que aunque se vengan épocas de
rigor se están haciendo por las mismas razones de una patria común y entonces
se hinchen de orgullo y de esas pelotudeces, que esos mismos tipos adornados
con sus respectivos uniformes la icen, netamente, que para eso se gastan
fortunas en ropa y botines de trabajo, para que todas esas representaciones se
hagan cuando la mayoría de los operarios ingresa, para que tomen ritmo de
patriotismo que se traduce en ganas de trabajar en entusiasmo y de colaborar
con la empresa, que es al final donde comen toda esta manga de desconsiderados
y desagradecidos que creen que cuando entren los comunistas se ocuparán de
ellos, el carancho se vuelve transformado sobre el décimo cuaderno Rivadavia
que va llenando con sus historias sobre el ingenio en estas épocas tan
difíciles.
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