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Monday, April 14, 2014

Comuniones rima reuniones.




Unos pocos días fueron suficientes para el carancho jefe de personal para dejar montadas todas las prácticas y los amasamientos que necesitaba para monitorear como correspondía los amasijos como le había pedido el mismísimo ingeniero, todos los pasos que habrían de darse de manera mancomunada entre los milicos y la empresa sin que nadie más se enterara, para hacer la razia de los doscientos zurdos más peligrosos que infectaban las fábricas, bajarles la afectación a la planta con cirugías mayores en los legajos, y volver a las normalidades con los bolivianos y los negros iracundos y no iracundos, porque tenían la información que los marxistas llegaban con sus discursos a unos cuantos y eso como todas las cosas de este mundo se corrigen con plata con mucha plata de coimas de premios de recompensas, reuniones diarias, con los directores que en ingenio eran cinco y poco más poco menos, conocían lo que él mismo les hizo conocer según las precisas instrucciones de ese jefe con el que se entiende, con las señas, con las miradas con los gestos más que nada con los gestos que nacen del otro que es el jefe, esas similitudes esas comuniones que hacen que se reemplacen las palabras, que solo a través de cruces de miradas, ya el otro sepa exactamente lo que el otro quiere, o está sintiendo o pide, esas reuniones de cada día, más las aceitadas que necesitaron las coincidencias las codificaciones de toda la escritura que se creyó que se daría, que cuando todo comenzara emperezarían a llegar con los mensajes por el teletipo, cómo se transmitirían noticias desde ingenio a casa central para que llegaran sin filtraciones a la gente del directorio sin nadie que se entrometiera en los asuntos de la empresa o pudiera cambiar los contenidos, salvo él y el ingeniero, más todos los que ese jefe ordenara.

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