Qué es lo que les tiene que
gustar o los que no les tiene que gustar, para dónde deben salir disparando,
para dónde se les marque si para acá o para allá, y entonces, el arte, o la
ciencia que cultivamos las técnicas, la industria que cultivamos que respaldamos
que desplegamos es todo lo que está afuera de los escenarios donde estamos
parados, o a lo sumo las disposiciones que muchas veces como deposiciones
figuran sobre tablas, nunca lo que figura más abajo o para dentro depende de la
circunstancia, y entonces apreciamos las orlas sofisticadas de quienes las
trazan por afuera y si es en las cercanías de quienes las trazan con nosotros,
nunca lo son ni lo serán los que las tracen nuestros otros hermanos los que
están tierra adentro, los que hacen las tradiciones, los que llevan a la
originalidad por encima de la artificialidad, por esa condición ellos están
condenados al olvido colectivo, al
desprecio al ostracismo, a la ausencia de reconocimiento del mínimo
reconocimiento que indique por un lado o por el otro que en el otro prendió al
menos un mínimo de consideración hacia el otro, el carancho terminó su largo
discurso animado por una tranca más del whisky importado que toma en una ronda
de amigos a las cuatro de la mañana del día del operativo, renegando porque qué
vienen estos a joder con imponer el marxismo a estos tranquilos paisanos
acostumbrados a sus fiestas patronales a las jornadas de marcadas y de domas, a
las quermeses en sus aprecios a fiestas de empanadas y de asados estirados
sobre elásticos de camas improvisando parrillas enormes para atender a todo el
negraje, que como en esos días se pone eufórico porque la empresa libera los
pagos para que todos estén contentos, porqué vienen a importunarlos con
declaraciones o manifiestos raros de reivindicaciones que cualquiera no puede
levantar que eso es levantarse contra la propiedad privada, negros de mierda,
habría que matarlos a todos.

No comments:
Post a Comment