El carancho sacó
sus propias conclusiones, qué iban a respetar estos milicos hijos de puta la
investidura de intendente que tuvo hasta la noche que lo detuvieron, sus
prestigio profesional no valió de nada su hombría de bien tampoco para los
matones que lo buscaron en su domicilio, envalentonados conocidos algunos
desconocidos otros caras remotas semi tapadas con gorras de fajinas, hizo su
propia composición de lugar, acá los guardaron como animales en el penal de
villa Gorriti como en otros penales hacen correr la voz de los reincidentes de
los canas cómplices, todos juntos sin diferencias obreros y empleados, leídos y
no leídos, sucios y limpios, cualquiera, como en las ferias callejeras todo y
todos mezclados, peor que a las bestias, todos amontonados en cuartuchos de
mala muerte, hacinados sin lavarse siquiera y comiendo mierda en sancoches de
lentejas hervidas que hacen que los pedos densos y las transpiraciones sean
bien hediondos, encima comenzaron a sacarlos en grupos de de diez de a veinte
compañeros, a medianoche, se los llevan y al otro día ingresa una cantidad
igual de nuevos detenidos, todos por averiguación de antecedentes, qué
antecedentes necesitarán estos hijos de puta que son del mismo pueblo que los
presos, qué iban a respetar la investidura de intendente electo y democrático
que desconocieron también por todos los rincones de la patria con sus
comunicados firmados por la junta militar, otra vez estos maricones de los
milicos alzándose contra los civiles del propio terruño, como lo hicieron con
el general como lo hicieron con los doctores del radicalismo.

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