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Wednesday, March 12, 2014

Fiestas rima paso dobles.


Fiestas rima paso dobles.
Doña Pocha es la más pizpireta de las damas de Rosa, y la más trabajadora porque es íntima del cura, un alemán de apellido difícil que llegó en los cuarenta y lleva como veinte años al frente de la curia, que para los que lo quieren es simplemente Pancho y para los que no lo quieren el nombre de fantasía de un refugiado de la segunda guerra llegado por estas costas, Doña Pocha es la más trabajadora de las damas de rosa por eso los días de fiestas patronales empieza casi de madrugada a poner el hombro con las cosas que hay que preparar, como la iglesia para las comuniones y confirmaciones que llevan buena parte de la mañana y de la tarde porque se aprovecha con toda la gente del pueblo, de los lotes y de otros pueblitos cercanos así que son comuniones y confirmaciones de a docenas, como los paseos aledaños que se acondicionan con banderines de colores y unos quinchos de caña de bambú con techos de hojas de palmeras entrelazadas de los que se cuelgan unos focos que dan luces también de todos los colores donde se venden y rematan las colaboraciones de la gente en mercaderías juguetes y ropa a precios accesibles para todos, ella supervisa personalmente que todos los trabajos vayan saliendo coordinados y bien terminados para lo que cuenta con una cuadrilla que le mandan los dueños del ingenio que participan también como padrinos del las fiestas, es como si supervisara el propio padre Pancho, que para los que lo quieren aprovecha esa colaboración de Doña Pocha para organizar la cena con los invitados especiales de la noche que es siempre de cerdo frío y ensalada rusa, y para los que no lo quieren una avivada del predestinado que la tiene a la pechugona de la señora de amante sin consideración del marido y de todas las penitencias que da por ese motivo a otros, Doña Pocha es la más pizpireta de las damas de Rosa, y la más trabajadora, pero por eso no descuida sus acicalamiento que se hacen en tres momentos de esa larga jornada, el primero, largo, al mediodía cuando se zambulle en la peluquería de Doña Blanca que le lava el pelo y la pone en un secador reservado para ella, el segundo, largo también, que se da a media tarde cuando la peluquera completa el peinado trabajado que inmoviliza por unas horas con espray, y l tercero, corto, cuando se viste, ya muy cerca de las diez de la noche, que es la hora en la que comienza la milonga en el centro recreativo donde ella, haciendo oído sordo de las malas lenguas, se manda unos buenos pasodoble con su marido, que es un capo.



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