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Sunday, March 02, 2014

El niño y la princesa.



 El niño y la princesa.
El cincuenta fue un año de fuertes emociones para el niño de la casa, el primogénito de la zaga de ocho varones de una familia de patricios auténticos, los vestigios de su bisabuelo, un gallego pata sucia de oficio talabartero, habían quedado bien guardados en los baúles amontonados en los sótanos de las casas de su padre y de sus tíos que habían construido un rosario de mansiones en los parques que unían la plata con buenos aires, en terrenos propiedad de la familia que su bisabuelo había recibido del propio Roca durante la campaña del desierto por la provisión de monturas y botas para la soldadesca, y lo visible, las acciones de la talabartería venida a menos y las de otras empresas compradas para diversificarse, estaban a buen resguardo de varios de sus tíos y del propio padre, que para ser aristócratas eran bastante prudentes con el manejo de sus negocios, especialmente con las ostentaciones y, especialmente, con las dilapidaciones, el cincuenta fue un año de fuertes emociones para el carancho que es como le pusieron al niño sus compañeros de abogacía de la universidad de buenos aires, lo que le molestaba porque les decía que donde él se movía la gente no se llamaba con apodos que eso es de la chusma, lo mismo los otros lo cargaban, además de envidiarlo, porque el niño era la atracción de las chicas por su parecido y el tamaño de su billetera que por lo que se veía era importante, vestía bien, olía bien, y por sobre todo tenía un auto último modelo que estacionaba al frente de la facultad como para que todos se enteraran que llegaba o partía, justamente con la universidad fue un año de fuertes emociones porque terminó con honores mención especial y medalla de oro, no podía ser de otra manera porque los profesores, decanos, secretarios, la mayoría de los que tenían que ver con la administración de la universidad, conseguían puestos de trabajo en alguna de las empresas de sus parientes, gerentes, jefes de sección, auditores externos, era cuestión que lo insinuarán y el niño, como si fuera un mago, disponía, sus ingresos y ascensos, así que aunque odiado por algunos recibió menciones y reconocimientos de toda laya, el cincuenta fue un año de fuertes emociones para el carancho, le presentaron a su princesa y en una larga charla que duró toda una noche su padre le explicó que aunque no fuera de abolengo porque se trataba de una familia de sucios industriales la dote lo reemplazaba y que debía hacer eso proponer matrimonio por todos porque él ya se había comprometido, la princesa no era fea y menos mal educada, aunque la mona aunque se vista de seda mona queda, con todo el dinero puesto a los efectos de embellecerla con educación y cultura así que no tuvo mayores problemas, fue un año de muchas emociones porque en ese año se casó con la princesa que aunque princesa de todas maneras no era niña para un niño como él.

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