El cincuenta fue un año de
fuertes emociones para el niño de la casa, el primogénito de la zaga de ocho
varones de una familia de patricios auténticos, los vestigios de su bisabuelo,
un gallego pata sucia de oficio talabartero, habían quedado bien guardados en
los baúles amontonados en los sótanos de las casas de su padre y de sus tíos
que habían construido un rosario de mansiones en los parques que unían la plata
con buenos aires, en terrenos propiedad de la familia que su bisabuelo había
recibido del propio Roca durante la campaña del desierto por la provisión de
monturas y botas para la soldadesca, y lo visible, las acciones de la talabartería
venida a menos y las de otras empresas compradas para diversificarse, estaban a
buen resguardo de varios de sus tíos y del propio padre, que para ser
aristócratas eran bastante prudentes con el manejo de sus negocios,
especialmente con las ostentaciones y, especialmente, con las dilapidaciones,
el cincuenta fue un año de fuertes emociones para el carancho que es como le
pusieron al niño sus compañeros de abogacía de la universidad de buenos aires,
lo que le molestaba porque les decía que donde él se movía la gente no se
llamaba con apodos que eso es de la chusma, lo mismo los otros lo cargaban,
además de envidiarlo, porque el niño era la atracción de las chicas por su
parecido y el tamaño de su billetera que por lo que se veía era importante,
vestía bien, olía bien, y por sobre todo tenía un auto último modelo que
estacionaba al frente de la facultad como para que todos se enteraran que
llegaba o partía, justamente con la universidad fue un año de fuertes emociones
porque terminó con honores mención especial y medalla de oro, no podía ser de
otra manera porque los profesores, decanos, secretarios, la mayoría de los que
tenían que ver con la administración de la universidad, conseguían puestos de
trabajo en alguna de las empresas de sus parientes, gerentes, jefes de sección,
auditores externos, era cuestión que lo insinuarán y el niño, como si fuera un
mago, disponía, sus ingresos y ascensos, así que aunque odiado por algunos
recibió menciones y reconocimientos de toda laya, el cincuenta fue un año de
fuertes emociones para el carancho, le presentaron a su princesa y en una larga
charla que duró toda una noche su padre le explicó que aunque no fuera de
abolengo porque se trataba de una familia de sucios industriales la dote lo
reemplazaba y que debía hacer eso proponer matrimonio por todos porque él ya se
había comprometido, la princesa no era fea y menos mal educada, aunque la mona aunque
se vista de seda mona queda, con todo el dinero puesto a los efectos de
embellecerla con educación y cultura así que no tuvo mayores problemas, fue un
año de muchas emociones porque en ese año se casó con la princesa que aunque
princesa de todas maneras no era niña para un niño como él.

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