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Wednesday, March 05, 2014

Cara rima ceca.



Un hombre no tiene que hacer lo que quiere, porque de otra manera no es posible vivir en armonía en una sociedad en armonía, un hombre tiene que hacer lo que debe, de lo que puede, aunque no sepa muy bien lo que debe, y en ese caso lo que debe es lo que otros dicen que debe hacer, que para los empleados de la empresa es lo que dicen los patrones, que hay que cuidar la fuente de trabajo, y tener disciplina, cumplir los horarios así se tomen dispendios de andar emborrachándose o mandándose unas buenas comilonas por ahí, un hombre tiene que hacer lo que debe, obedecer con disciplina y no andar siendo iracundo con esas ideas raras de esos infiltrados que se metieron en el sindicatos, esos que andan hablando que los trabajadores son los verdaderos dueños de las fábricas, que los patrones son unos vivos y entonces los explotan, les sacan sangre de los lomos y les devuelven migajas, en los jornales del campo en los salarios de horas hombre en las fábricas, que esos son inventos de los comunistas que quieren dominar el mundo como dominan la unión soviética y china que no se meten pero son más comunistas que los otros, se quieren meter por acá con trabajadores sencillos que van de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, un hombre tiene que hacer lo que debe porque si no tiran su propia moneda para saber lo que quieren ser que es hacer lo que deben la moneda la tira la empresa para ver qué es lo que sale si cara o ceca, cuando fue su turno el carancho Mario no hizo su servicio militar por sostén de familia, eso fue, cara, para él y para lo que tuvo que presentar un certificado donde constaba la demencia temprana de su padre, y acta del juez de paz con el testimonio que era el mayor de los hermanos varones y que de sus hermanas mujeres ninguna trabajaba salvo en la casa donde ayudaban a su madre con las tareas que eran muchas y costosas para las ocho bocas que debían alimentarse cada día, por eso mucho tiempo después cuando los jóvenes comenzaron a llamar colimaba al servicio militar y comenzaron sus tiempos de ceca, de tiempos mejores haciendo buena letra, tuvo mucho gusto de hacer la conexión que le tocó en suerte el día del apagón, al frente de unos doscientos gendarmes y otros tantos voluntarios entre empleados y obreros de la empresa, comprometidos como él, en la lucha contra la sinarquía internacional, algo sobre lo que ni entendían pero si lo decía el carancho tenía razón, él les daba protección dentro del ingenio, y ellos tenían que ponerle el hombro a la empresa para limpiar las fábricas de hombres que al final hacen lo que quieren, no lo que deben que es en realidad los que los patrones quieren.

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