Molesto el general de los
generales por las marchas y contramarchas que tuvo que dar en esos días por
Talcahuano y Cancha Rayada, por las ordenes y las contra ordenes que tuvo que
dar después de haber cruzado sin muchas novedades los andes, dio el aviso a
media docena de sus oficiales que hicieran correr por las cercanías de Talca,
las voces que les avisaran a los hombres que escaparon que los esperaban en San
Fernando, para que vayan por allá para que se concentren lo más rápido posible,
solo el y unos pocos de la logias sabían lo que venía, que era mucho, desde
terminar con los asuntos de los realistas de este lado de la cordillera y
después rumbear para las costas peruanas a ponerse de acuerdo con todos los
asuntos pendientes para que cuando se hablaran de independencia o de libertades
por lo menos por acá se supiera de qué se hablaba, hasta andar con lo temas
menos importantes de banderas y estandartes para los combates, estaba en todas,
molesto el general de los generales no supo cómo dar en verdad esas ordenes
porque bien molesto estaba no solamente con los soldados sino también con los
oficiales que permitieron que sus hombres retozaran mientras vivaqueaban cerca
de Cancha Rayada, que dormitaran cubiertos por las líneas de sus tiendas de
campaña en siestas que se hicieron como noches cuando lo otros atacaron, por
ellos se dispersaron escuadrones completos de los batallones que él con lo
cuidadoso que es el general de los generales para organizar lo volvieron como
loco, sus tres divisiones con sus respectivos batallones escuadrones y batería
artillería, tentado estuvo de dar unas bajas que sirvieran como ejemplo, que no
se puede andar lloriqueando ni escapando como damas de salones donde se baila
el minué en los frentes de batalla, cerca estuvo de tirar una cuantas ofensas a
esos paisanos que del susto se perdieron, porque le informaron que Las Heras se
dio cuenta y salvó una división entera con sus batallones y escuadrones como
tres mil lo que no pudo hacer O`Higgins que se rompió un brazo porque se cayó
de su caballo el señorito que no se acostumbra a su vida de mortal común y anda
soñando todavía con sus títulos de nobleza, molesto el general de los generales por las
marchas y contramarchas que tuvo que dar en esos días por Talcahuano y Cancha
Rayada, y además por los partes ya está informado que perdieron los cuarenta
cañones que tenían entre sus pertrechos.

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