Amigo del general de los
generales y enemigo del general consecuente del general de los generales el
comandante Rodríguez se tomó las revanchas de las derrotas al mando de los
húsares de la muerte un grupo de sanguinarios asesinos que además eran
patriotas contra los temidos realistas en Rancagua en Maipú después y en todo
el arco cordillerano por el que los otros querían llegar a Santiago, para él
estaban ellos los gauchos los cumpas todo ellos los que aprovechando que los
españoles fueron atacados por los franceses armaron más que una docena de
intrigas y de líos donde pudieron por esos años para alzar las voces de la
independencia y de las libertades por los aires que venían con los comentarios
de los parisinos que llegaban a los puertos de esta parte del continente, por
los días de Chacabuco y Cancha Rayada anduvieron alborotados los de la aldea y
el General Carrera con lo franceses traicioneros que empeñó más que sus bienes
y sus propiedades para volver a sus lugares y derrocarlo al oportunista de
O`Higgins, por allá donde todavía el gaucho es lo mismo que un paisano y un
argentino lo mismo que un porteño en lo que algunos dicen que son cosas menores
pero que son marcas que confirman las diferencias que además son diferencias
con lo indios con los cuales también se pela, por un lado estaban todos esos
mismos que mientras se mantuvieran así no había federación posible, para él
estaban también los de la logia lautaro con sus secretos guardados que casi no
se filtraban y si se filtraban se filtraban mal o en partecitas que no servían
al espionaje grande, en mateadas de las noches los comentaba Rodríguez a sus
cumpas, ahí estaban los peores lobos disfrazados de corderos les decía, que
arreglaban negocios con los ingleses que financiaban las campañas a intereses
exorbitantes, que decidían sobre sus vidas y sus muertes según lo que cuentan
en los cielitos estaban esos de la logia que parecían patriotas pero que
recibían emolumentos, después tomaban decisiones que favorecían los negocios privados
y los negocios de la hacienda, estaban los que autorizaban o desautorizaban los
combates y los entreveros con tal que los españoles terminaran de irse del
continente, con una lógica comercial que era para unos pocos mientras nadie se
diera cuenta que para ellos es lo mismo un gaucho que un paisano y es lo mismo
un argentino que un porteño, están los que estuvieron en Maipú desquitándose
por Cancha Rayada, los del campo y los de la aldea, y los que interpretaban la
independencia y las libertades diferentes renegaba el comandante de los húsares
de la muerte ese rejunte de mugrientos hombres que a fuerza del arma que
tuvieran se animaban a degollar a cualquiera para salvar también a cualquiera
si les convenía como al general Las Heras en los días de Cancha Rayada.

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