Ellas no entienden de los líos de
ellos pero sufren las consecuencias ella la mariscala si está con los líos de
él y sufre las consecuencias lo mismo por eso insiste que no es cuestión de
andar sumando enemigos si se tienen a montones que bajan del Mato Groso, menos
enemigas, esos aparecen de las fronteras con la aldea ellas también, miles de
soldados que acampan levantan campamento que caminan por los montes en
dirección de los pueblitos paraguayos cientos de ellas también, para Villa Rica
por los esteros del norte por los otros esteros miles de soldados cansados de
los meses de los años de guerra andarán caminando bajo el sol o en las noches
maldiciendo al mariscal y por lo tanto a la mariscala que cuando tiene unos
ratos con él le andará repitiendo que no se haga de más enemigos y menos de
enemigas que son más peligrosas que ellos, que ellas están para atenderlos
cuando ellos lo quieren para cocinarles en los hornos que arman de apuro en los
frentes de batalla para amasar el pan que les dan como único alimento cuando
escasean las provisiones, que le afloje a las ordenes de perseguir y de
ejecutar a todos aquellos que están sospechados de confabulaciones de
traiciones al régimen, que algunos actúan mal porque estará hartos de que la
lucha no se termine y no puedan volver a sus trabajos y negocios, no es
cuestión de andar sumando enemigos le repite la mariscala a su marido cuando le
pide por las destinadas que visita cuando puede en esas pocilgas donde las
tienen hacinadas a expensas de cualquiera de los brutos centinelas que hacen
las custodias, que no se olvide que al final de cuentas son damas distinguidas
con maridos traicioneros de lo que ellas no tienen le culpa, la mariscala Elisa
prueba de ablandarlo por las mujeres prisioneras en Humaitá en el mismo
Asunción para presionar a los enemigos de la triple alianza ella las conoce
porque cuando anda en sus rondas se llega a darles unas vueltas y las otras
criaturas resistentes le piden compasiones de mujeres, complicidades.

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