Una detrás de otra pero como si
fuera en una rueda en movimiento o varias ruedas en movimiento, los problemas
van vuelven se transforman, uno detrás de otro los varones fuertes y luchadores
se van muriendo y como mambrú no vuelven más por sus aldeas las mujeres fuertes
y resistentes van detrás del ejército así que se desaparecen de los pueblos
vaya a saber hasta cuándo porque a ellas no las tocan en los combates así que
van detrás de las vanguardias o la retaguardias de ejército que levó sus hijos que
también mueren en los frentes igual que los varones fuertes, los viejos en las ciudades
y en los pueblos se amichan con mujeres tiernas y están de parabienes porque
las musas lo aguantan por sus calenturas y escasez de hombres jóvenes, y así lo
que eran ya no es, el mariscal paraguayo ha perdido sus tiempos para gobernar hace
mucho que ha salido de Asunción nadie sabe por dónde anda y el bien lo viene
sabiendo después de dos años en guerra con los traicioneros que han firmado un
papel, allá escondido en Humaitá tal vez o en Villa Rica, en circulo también
maldiciendo a esos mismos que fueron alentados por las libras esterlinas que
tienen depositadas puntualmente en sus cuentas secretas protegidas por el
secreto en los bancos que es protegido por secretos miembros de las logias que
andan copiando todas estas mañas por el otro continente, allá donde van a
copiar y a pedir instrucciones, don Solano López está muy confundido igual que
su mujer doña Elisa que lo quiere ayudar pero a veces no llega con lo que el
otro necesita y entonces es más un peso que un contrapeso, porque de creer que
los destrozaría con casi ochenta mil hombres que tuvo cuando comenzaron las
hostilidades con los brasileños para que no les roben tierras a los uruguayos y
con los de la aldea que le impidieron pasar con su ejército por tierras de
Formosa o Misiones, va viendo que lo están diezmando en sus fuerzas de choque porque
se le van cambiando las fichas de su ajedrez continuamente o de sus ajedreces
en todos en todo caso, porque son varios los juegos que se juegan en los
frentes, los peones caen a montones especialmente bajo el fuego de las fuerzas
del imperio de Pedro segundo o con la tifus el cólera y todas esas malarias que
llegan con la mugre y la falta de alimentos en buen estado, las torres y los
marfiles de sus oficiales lo mismo que sus coroneles de caballería como
Estigarribia no alcanzan con sus voluntades porque los traicioneros salen a
borbotones de las propias filas como desde la garganta de mandinga, y aunque su
reina está cerca protegida como él de espadas punzones fogonazos, cada vez las
circunferencias de sus destinos son más estrechas.

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